¿QUIÉN ESTÁ COMPRANDO NUESTROS NIÑOS?
Las estremecedoras revelaciones de Tim Ballard a Brea Frank que República Dominicana no puede ignorar.
El activista estadounidense asegura que llegó a “comprar” menores durante operaciones encubiertas para rescatarlos y coloca a República Dominicana en una posición preocupante frente a la trata infantil. Sus declaraciones reabren una vieja herida: niños que desaparecen, familias que esperan durante años y preguntas que demasiadas veces quedan sin respuestas.
Por Ángel Puello
Presidente de la Fundación Todo es Posible
Hay entrevistas que entretienen. Otras informan. Y existen algunas que deben provocar que un país entero se detenga y pregunte: ¿qué está pasando con nuestros niños?
Eso sentí al escuchar las estremecedoras declaraciones ofrecidas por el activista estadounidense Tim Ballard al comunicador dominicano Brea Frank, en un segmento que en estos días ha circulado ampliamente en las redes sociales y que también ha sido destacado por el comunicador Roberto Cavada en su plataforma.
Ballard no habla de un problema abstracto. Describe un mundo criminal en el cual, según su experiencia en operaciones contra la trata, existen mercados clandestinos donde seres humanos pueden llegar a ser negociados como mercancías.
La parte más impactante llega cuando Brea Frank le pregunta directamente si realmente existen mercados en los cuales se pueden comprar niños.
Ballard responde afirmativamente y relata que participó de manera encubierta en operaciones de ese tipo. Según explicó durante la entrevista, llegó a pagar 15 mil dólares por cada uno de dos menores, dentro de una operación destinada a rescatarlos. Sostiene que posteriormente los adoptó y que los responsables terminaron en prisión.
No estamos hablando de una película de ficción.
Ballard señala que esa operación aparece documentada en Operation Toussaint, producción sobre operaciones contra redes de explotación y trata.
Pero existe otra parte de la conversación que debe preocupar especialmente a los dominicanos.
Cuando Brea Frank le pregunta dónde colocaría a República Dominicana entre los países afectados por el tráfico de niños, Ballard responde:
“Muy alto”.
Y explica sus razones.
No acusa a la Policía dominicana de indiferencia. Todo lo contrario: afirma que ha encontrado aquí autoridades policiales eficaces. Sin embargo, identifica factores que, desde su experiencia, convierten al país en un escenario atractivo para determinadas redes: nuestra condición turística, las vulnerabilidades fronterizas, la movilidad internacional y la llegada de extranjeros que podrían buscar sexualmente a menores.
Ballard sostiene además que realizar operaciones en República Dominicana puede conducir a investigaciones internacionales. Según explica, detener aquí a un ciudadano estadounidense involucrado en explotación infantil puede abrir pistas hacia víctimas, redes o posibles abusadores en Estados Unidos.
Son declaraciones demasiado graves para simplemente convertirlas en otro video viral.
UNA HISTORIA QUE ME PERSIGUE DESDE HACE DÉCADAS
Estas palabras me transportaron inmediatamente a una etapa de mi vida profesional.
Durante mis años como productor del inolvidable programa Sábado de Corporán, recuerdo perfectamente cómo dimos seguimiento a casos y denuncias relacionados con niños desaparecidos, particularmente situaciones que causaron profunda preocupación en Jarabacoa.
En aquellos tiempos circulaban versiones terribles: niños que podían estar siendo comercializados, redes clandestinas y hasta sospechas relacionadas con tráfico de órganos.
Han pasado décadas.
Muchas de aquellas interrogantes nunca recibieron respuestas definitivas.
Y aquí debemos actuar responsablemente: una sospecha no puede convertirse automáticamente en verdad. No existe base para afirmar que cada desaparición infantil dominicana responda al tráfico de órganos, y autoridades y especialistas han cuestionado públicamente esa hipótesis.
Pero precisamente por eso debemos exigir algo mucho más importante:
investigaciones que terminen en respuestas.
Porque mientras una teoría puede resultar falsa, la desaparición del niño continúa siendo absolutamente real.
LA TRATA INFANTIL NO ES UNA LEYENDA
No necesitamos teorías para reconocer la gravedad del problema.
Organismos internacionales han documentado durante años la trata de personas y la explotación de menores. Las víctimas pueden ser utilizadas para explotación sexual, trabajos forzados, mendicidad y otras modalidades criminales.
Y República Dominicana, por su ubicación geográfica, actividad turística y relación fronteriza con un Haití profundamente vulnerable, necesita mantener una vigilancia extraordinaria.
Por eso las declaraciones de Ballard merecen ser investigadas y analizadas.
Si existen personas capaces de ofrecer menores a compradores, necesitamos saber quiénes son.
Si existen intermediarios, necesitamos conocerlos.
Si existen rutas internacionales, hay que desmantelarlas.
Si existen extranjeros que vienen buscando sexualmente menores, deben ser identificados, procesados y entregados a la justicia.
Y si cualquier funcionario, empresario, intermediario o ciudadano —dominicano o extranjero— facilita semejante actividad criminal, debe caer sobre él todo el peso de la ley.
¿Y LOS NIÑOS QUE NUNCA APARECEN?
República Dominicana conoce perfectamente la angustia de estas desapariciones.
El caso del pequeño Roldany Calderón, desaparecido en marzo de 2025 en Manabao, Jarabacoa, volvió a colocar esta tragedia frente al país.
También está el estremecedor caso de Brianna Genao, desaparecida en diciembre de 2025 en Imbert, Puerto Plata.
Cada fotografía de un niño desaparecido representa mucho más que una noticia.
Detrás existe una madre.
Un padre.
Abuelos.
Hermanos.
Una habitación vacía.
Una familia que cada noche se pregunta si ese niño tiene hambre, si tiene frío, si está sufriendo, si alguien le está haciendo daño o si algún día volverá a cruzar la puerta de su casa.
Eso es lo que nunca podemos olvidar.
NO QUEREMOS MÁS EXPEDIENTES OLVIDADOS
La desaparición de un niño debe activar inmediatamente todos los mecanismos disponibles del Estado.
República Dominicana necesita fortalecer todavía más un sistema nacional de alerta inmediata para menores desaparecidos, coordinación permanente entre Policía, Ministerio Público, Migración, aeropuertos, puertos y organismos internacionales, utilización intensiva de tecnología y seguimiento obligatorio de cada expediente.
Y necesitamos algo adicional:
memoria nacional.
Los medios de comunicación tampoco debemos olvidar estos casos cuando dejan de producir titulares.
La Fundación Todo es Posible entiende que proteger a nuestros niños debe convertirse en una causa nacional.
No podemos permitir que un niño desaparezca dos veces: primero de su hogar y después de nuestra memoria colectiva.
Las declaraciones de Tim Ballard a Brea Frank deben servir para despertar nuevamente esta discusión.
No estoy afirmando que todos los niños desaparecidos sean víctimas de redes internacionales. Tampoco estoy diciendo que cada denuncia que circule por las redes sociales sea cierta.
Estoy diciendo algo mucho más sencillo:
investiguemos.
Investiguemos cada desaparición.
Investiguemos cada denuncia.
Investiguemos cada posible ruta.
Investiguemos cada persona que afirme poder vender un niño.
Investiguemos cada extranjero que venga a nuestro territorio buscando explotación sexual infantil.
Y lleguemos hasta el final.
Porque cuando se trata de nuestros niños, ninguna pregunta puede resultar incómoda y ninguna investigación puede abandonarse por cansancio.
El segmento de la entrevista de Brea Frank a Tim Ballard, que compartimos junto a este artículo, merece ser visto, analizado y discutido por toda la sociedad dominicana y fue tomado de la destacada plataforma de Roberto Cavada.
Lo difundimos
No para crear pánico.
No para fabricar teorías.
Sino para exigir verdad.
Hoy vuelvo a hacer la pregunta que durante tantos años muchas familias dominicanas han formulado sin encontrar la respuesta que necesitan:
¿DÓNDE ESTÁN NUESTROS NIÑOS?
Mientras exista una sola familia esperando esa respuesta, República Dominicana no puede dejar de buscarla.
Mirar lo publicado por Roberto Cavada:
https://www.instagram.com/reel/DcoMS6aiD3M/?igsi=YnB4bmdtZzJ0dzRl
