ESTUDIANTES EN TRANCE ENTRE EL CORONAVIRUS Y PRUEBAS ESCOLARES

 
Por: Jesús -Belén- de la Cruz
Director

“La OMS recomendó, a nivel general, ser empáticos con todos los afectados, apoyar a los que más lo necesitan y amplificar historias positivas y esperanzadoras».

 
El epicentro de la pandemia del Coronavirus hace presencia, como espectro real, en América, siendo EE.UU. el punto rojo; razón por la cual, es bueno saber que el panorama desolador que vive el mundo en estos momentos “es de mucho más que una crisis sanitaria”. Por tanto, se requiere una respuesta empática de todos los sectores sociales para ralentizar su crecimiento y arribar juntos hacia una solución colectiva y salvadora.

Resulta altamente frustrante el hecho de que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, haya suspendido el financiamiento a la Organización Mundial de la Salud (OMS). En tal sentido, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha expresado su voz de alarma mundial estableciendo que “no es momento de congelar los fondos a ese organismo, dado que la única preocupación de la OMS es ayudar a todos los pueblos a salvar vidas”.

Si observamos cómo los ministros de finanzas y banqueros centrales del G20, el club de los países más desarrollados del planeta y los principales en vía de desarrollo, han pactado “suspender temporalmente el pago de deudas de los países más pobres”; nos damos cuenta que en las actuales circunstancias todos debemos pensar en generar cambios en algunos de los paradigmas que guían nuestras vidas.

Al recorrer distintos escenarios globales y hacer un paneo horizontal sobre nuestro país, tenemos que pensar justamente en nuestros estudiantes (niños y adolescentes jóvenes), quienes son víctimas reales en esta pandemia mundial y para los que la OMS recomienda “ayudarlos a encontrar formas positivas de expresar sus sentimientos, como el miedo o la tristeza”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha recomendado, lo que impacta de forma directa a los estudiantes a nivel global, mantenerse conectados a los círculos sociales, reducir el consumo de noticias trágicas y conectarse con historias positivas para cuidar la “salud mental” ante el estrés que produce la pandemia del Coronavirus por todo el mundo. 

Pensando en ellos, el experto en psicología, Borja Quisios, nos dice que “el miedo es un sentimiento normal y necesario en el desarrollo evolutivo. Su función es la de dar seguridad, ya que nos advierte de la presencia de un peligro y permite evaluar la capacidad que uno tiene para afrontar las amenazas y poder protegerse ante posibles riesgos. Etapas que van cambiando de acuerdo a como los niños y jóvenes van experimentando seguridad en sí mismo”.

Entre otras cosas, tienen el compromiso de cumplir con expectativas que los adultos de su entorno han depositado en ellos para alcanzar sus metas en el futuro. Es así como las inseguridades que caracterizan estas etapas hacen que se pregunten en cada meta si pueden lograrla. Razón por la cual, se amplían sus miedos por lo que podría venir en el futuro y si ellos serán capaces de cumplir con las metas esperadas. 

Es cierto que las plataformas digitales, por su parte, han afrontado un uso intensivo en un corto periodo de tiempo, pero también reconocemos que no todas las plataformas pueden soportar el uso intenso de hoy. Sumándole a esto, aunque para muchos resulte dudoso, que en muchos hogares de los sectores empobrecidos del país existen madres a las que se les dificulta ponerle un “paquetico” o “recarga” a su celular para acceder a Internet todos los días.

Este panorama nos llama a reflexionar. Se trata de mejorar de forma conjunta y ver aquellos aspectos que hacen que la educación “on line” no sea aún de la misma calidad que la presencial, aunque poco a poco vayamos perfeccionando las plataformas educativas digitales. Todo esto es real, y muy a pesar de que el Gobierno ha implementado el programa “República Digital”.

Vale resaltar que, por razón de tiempo o presupuesto, no todos los estudiantes del país han sido alcanzados por dicha iniciativa, agregando que aun estando en pleno siglo XXI muchos hogares dominicanos carecen de teléfonos inteligentes.

Es la pura realidad que se vive en la República Dominicana ante esta epidemia conocida como Coronavirus (Covid-19), y de la que nuestros estudiantes no son ajenos. Por ello, formulamos la idea de que someter a nuestros alumnos a los mismos rigores del paradigma tradicional de las pruebas escolares, sería hacerlos cargar con una culpa que ellos, tampoco los maestros, han provocado. Es momento de ceder hoy para ganar mañana.

Nuestras recomendaciones quedan claras cuando importantes organismos internacionales han establecido que “entre los efectos negativos del cierre de los centros educativos se encuentra que una parte del aprendizaje podría no recuperarse”. Por tanto, la propuesta de que todos los alumnos sean promovidos de curso, para luego complementar algunas fallas o lagunas, queda plasmada como una “Verdad de Perogrullo”.

Esas razones nos hacen reiterar que el Ministerio de Educación (Minerd), la Unión Dominicana de Instituciones Educativas Privadas (UDIEP), la Asociación de Instituciones Educativas Privadas (AINEP) y la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) deben analizar, consensuar y decidir, con la anuencia aprobatoria del Consejo Nacional de Educación (CNE), la mejor salida para nuestros estudiantes atrapados por el miedo y la inseguridad de, qué pasará con ellos en el presente año escolar 2019-2020.

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