Opinión

Alquilar habitaciones pega duro golpe a la hotelería tradicional

Por: Nelson Marrero

Las plataformas turísticas de renta corta o “airbnb ”han reducido en un 15 % la cuota de mercado global a la hotelería convencional a nivel regional como admiten fuentes cercanas a cadenas reconocidas en el mercado como Marriott International y Hilton Worldwide con proyecciones –no admitidas por ellas- a que las pérdidas anualizadas escalen a miles de millones de dólares aunque a ambas firmas, por ahora, les va bien en República Dominicana con categorías de huéspedes que difícilmente se alejen del mayor confort a que acostumbran. En cambio, a la masa viajera ordinaria lo que más importa es que todo salga barato… y lo logra.

El Ministerio de Turismo ha informado que aunque en el Gran Santo Domingo –destino de muchos extranjeros de diferentes fines- opera una gran cantidad de propiedades de rentas cortas, Punta Cana-Bávaro se lleva la corona en ese renglón del país con más de 10,000 alojamientos para vacacionistas, con la mayoría de ellos construidos directamente para el negocio de acoger excursionistas que llegan a recrearse estando ese gran polo en proceso de ofrecer cada vez más habitaciones económicas. Le siguen en importancia Samaná, dotada de un paradisíaco lugar llamado Las Terrenas, Puerto Plata y La Romana.

Está visto que en la ciudad primada de América y capital de la República prospera indetenible el turismo urbano que insufla un alza desquiciante al precio de los inmuebles en un céntrico y colonial espacio citadino al borde de la saturación, al que no hay forma de hacerlo crecer geográficamente más del 1.19 km² en que está atrapado.

Allí se agota la capacidad de darles bienvenidas a huéspedes de toda laya, desde turistas propiamente dicho, nómadas digitales y “exploradores” de la libertad sexual con anzuelos para pesca.

La “Ciudad de los Colones” sobrevive y tiene un futuro brillante a pesar de los desaciertos gerenciales traumatizantes de sucesivos gobiernos que la han tenido, por decenios, sumida en un proceso de reordenamiento territorial y puesta en valor que los más pesimistas y perjudicados en el área dudan que termine alguna vez.

Se calcula que en un 26% la inversión en los llamados airbnb y en hoteles medianos y pequeños de perfiles consecuentes con el valor histórico y cultural del casco santodominguense, llena un cometido de hospitalidad funcional y utilitaria aunque su ventaja relativa, en competencia con el desarrollo hotelero de alta categoría que prospera en otra parte céntrica de la ciudad, está en peligro por la saturación del tránsito y el atraso en dotar la zona de facilidades de estacionamiento que las demagogias gubernamentales prometían y no hacían realidad a través de los cuatrienios.

“INCENTIVO” FISCAL

El desafiante avance en República Dominicana de hospedajes para turistas nacionales y extranjeros al margen de la hotelería convencional es estimulado por una omisión de los mecanismos recaudadores en parte por falta de diferenciación legal de tales rentas cortas que en apreciaciones de la Asociación de Hoteles Turísticos del Caribe (CHTA) obtienen enormes beneficios sin reportar al fisco anual unos RD$10,000 millones equivalentes a US$170 millones. Reciente, el Ministerio de Turismo anunció que se propone regular las estancias cortas de huéspedes y crear un registro nacional obligatorio de propietarios y plataformas digitales dirigidas a visitantes que tendría como principal fin establecerles requisitos para seguridad y protección de los consumidores.

Un registro que profundizaría en los movimientos de cajas de los airbnb en sus diferentes versiones daría derecho a organismos de captación de tributos a gravarles utilidades lo que de entrada ya alarma a sus dueños que proliferan y que pasaron a sentirse amenazados a desaparecer del mercado si los someten a cargas excesivas. Alegan que miles de familias dependen de esa novedad de alojamiento en proximidades de sitios de interés turístico.

En México las rentas cortas que han invadido puntos geográficos de gran vocación turística y cultural como Morelia y Puebla están denunciadas como generadores de pérdidas importantes de ocupación en hoteles y moteles en temporadas regulares. El empresariado hotelero de esas zonas se queja del surgimiento de una “asimetría competitiva desleal” a partir de que los establecimientos convencionales para huéspedes están sujetos a altos costos operativos y fiscales que sus nuevos competidores inorgánicos evaden

EL CONTRATAQUE

La respuesta del empresariado hotelero internacional es diversa: han creado sus propias plataformas para operar en los mismos espacios de sus rivales de menor cuantía y que ofertan, con el estilo Premium de sus ámbitos originales, opciones vacacionales al modo de las rentas cortas pero con la calidad que los clientes suelen buscar en hoteles colosales. Han dejado de ver el estilo de los airbnb como una amenaza para competir con ellos bajo su propio esquema.

Pasan a estar disponibles incipientemente para potenciales clientes casas individuales y villas que garantizan los mismos estándares de limpieza y servicios de los establecimientos convencionales con los que siguen alojando viajeros a los que además incentivan con acumulación de puntos para gratificaciones posteriores. En sus novedosas ofertas aparecen suites para atraer familias de primera mientras ejercen presiones políticas con lobismos para que los gobiernos impongan normativas estrictas a las rentas cortas que han prosperado sin carga impositiva.

IMPACTA EUROPA

El mercado de los alojamientos a corto plazo en el viejo continente supera los 30 mil millones de euros al año alcanzando una masificación que genera un profundo malestar que como vitrina, adelanta lo que podría ocurrir en el nuevo mundo si los airbnb avanzan eludiendo las regulaciones favorables a los usuarios y al fisco de América Latina y el Caribe. El flujo masivo de turistas hacia departamentos residenciales ha disparado los precios de alquiler tradicional en ciudades del sur de Europa. En Barcelona existe una campaña permanente que expresa a gritos el deseo de que las multitudes de excursionistas se queden en sus lugares de procedencia.

El crecimiento sin control de hospedajes informales y escapados de normativas ha obligado a autoridades de la Unión Europea a intervenir con introducción de controles que procuran que plataformas como las de Airbnb y Booking hagan llegar al menos a las autoridades de distintas localidades de vocación turística datos sobre sus operaciones a fin de sacarlas de la sombra. Holanda pretende que haya un tope a las ofertas de habitaciones al margen de los hoteles y España avanza hacia la aplicación de medidas radicales para eliminar por completo las licencias denominadas para “pisos turísticos” entre los que aparecen probablemente muchas “jurunelas” (dominicanismo de pura cepa).

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