Salud

CÁNCER DE MAMA: LA RADIOLOGÍA SE CONVIERTE EN LA PRIMERA LÍNEA DE ALERTA, MIENTRAS RD ENFRENTA EL RETO DEL DIAGNÓSTICO OPORTUNO

En el Día Mundial del Cáncer de Mama, las cifras encienden las alarmas: más de 11,700 personas fueron diagnosticadas con la enfermedad en el Seguro Familiar de Salud durante 2024. La mamografía, la calidad de los estudios radiológicos y el acceso a una atención médica sin demoras son piezas fundamentales para salvar vidas.

SANTO DOMINGO, República Dominicana.– El cáncer de mama continúa representando uno de los principales desafíos para la salud pública, no solo por su incidencia, sino también por las dificultades que pueden enfrentar los pacientes para obtener un diagnóstico oportuno y completar el proceso de atención médica.

En el marco del Día Mundial del Cáncer de Mama, cada 19 de octubre, el enfoque radiológico adquiere especial relevancia: las imágenes médicas permiten identificar lesiones sospechosas antes de que sean palpables, orientar los procedimientos diagnósticos y contribuir a que los especialistas determinen el tratamiento más adecuado.

Sin embargo, el desafío va más allá de disponer de equipos para realizar mamografías. La detección temprana exige personal capacitado, interpretación especializada de las imágenes, estudios complementarios cuando sean necesarios y acceso oportuno a biopsias y tratamientos.

Las cifras que ponen el tema bajo investigación

De acuerdo con datos publicados por la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (SISALRIL), durante 2024 se registraron 11,720 personas diagnosticadas con cáncer de mama en el Seguro Familiar de Salud. De ese total, 11,162 eran mujeres y 558 hombres. El régimen subsidiado concentró el 55 % de los casos reportados.

Estas cifras evidencian que la enfermedad también afecta a los hombres, aunque con mucha menor frecuencia, y que la respuesta sanitaria debe contemplar tanto la prevención como la atención integral de las personas diagnosticadas.

El dato abre interrogantes importantes para el sistema de salud dominicano: ¿cuánto tiempo transcurre entre una mamografía sospechosa y la confirmación diagnóstica?, ¿qué proporción de pacientes logra completar sus estudios complementarios sin demoras?, ¿existen diferencias territoriales en el acceso a equipos de imágenes y especialistas?

Responder estas preguntas requiere información pública actualizada sobre tiempos de espera, cobertura de estudios, resultados de las jornadas de detección y seguimiento de pacientes. Las cifras de personas diagnosticadas, por sí solas, no permiten establecer cuántos casos se detectaron tardíamente ni atribuir las demoras a una causa específica.

La radiología: mucho más que una mamografía

La mamografía constituye una de las principales herramientas para detectar cambios sospechosos en el tejido mamario. Mediante imágenes de rayos X, permite identificar microcalcificaciones, masas y otras alteraciones que podrían pasar inadvertidas durante una exploración física.

Su importancia radica en que puede descubrir lesiones antes de que produzcan síntomas. No obstante, un resultado anormal no significa necesariamente que una persona tenga cáncer. En esos casos, el equipo médico debe determinar si necesita imágenes adicionales, una ecografía mamaria o una biopsia para confirmar o descartar la enfermedad.

La ecografía complementa la evaluación de determinadas lesiones y resulta especialmente útil en algunas pacientes con tejido mamario denso. La resonancia magnética, por su parte, se utiliza en situaciones específicas, según los antecedentes, el riesgo individual y el criterio del especialista.

La radiología intervencionista también puede desempeñar un papel decisivo mediante biopsias guiadas por imágenes, que permiten obtener muestras del tejido sospechoso para su análisis anatomopatológico.

El resultado de una imagen, por tanto, no debe interpretarse de manera aislada. La evaluación clínica, los antecedentes familiares, los factores de riesgo y, cuando corresponde, el estudio del tejido son fundamentales para establecer un diagnóstico confiable.

El reto dominicano: detectar, confirmar y tratar

La República Dominicana cuenta con iniciativas dirigidas a ampliar el acceso a las pruebas de detección. El Ministerio de Salud Pública informó que el programa ChequéateRD había impactado a 124,000 personas desde su puesta en marcha en 2021 hasta septiembre de 2025, mediante servicios preventivos en hospitales priorizados y jornadas móviles.

El Servicio Nacional de Salud también reportó, en su memoria institucional de 2024, la realización de 33,671 mamografías a nivel nacional, al sumar las efectuadas en jornadas y hospitales priorizados.

Estas cifras reflejan actividad de detección, pero no deben confundirse con el total de pacientes diagnosticados ni con la cobertura de toda la población que necesita una evaluación. Para conocer el impacto real, es necesario establecer cuántos estudios identificaron hallazgos sospechosos, cuántos pacientes recibieron biopsias, cuántos diagnósticos fueron confirmados y cuánto tiempo tomó iniciar el tratamiento.

La pregunta central es si el sistema puede garantizar una ruta continua desde la primera prueba hasta la atención especializada, especialmente para quienes dependen de los servicios públicos o tienen dificultades económicas para trasladarse y realizarse estudios complementarios.

Una jornada médica puede identificar un posible caso, pero su efectividad depende también de que el paciente reciba los resultados, sea localizado cuando necesite seguimiento y consiga atención especializada sin retrasos evitables.

¿Qué sucede cuando una imagen resulta sospechosa?

Uno de los aspectos menos visibles de la lucha contra el cáncer de mama es el recorrido que comienza después de una mamografía anormal.

La paciente puede necesitar una evaluación adicional, nuevas imágenes, una biopsia y, si se confirma el cáncer, estudios para determinar sus características y extensión. Cada etapa requiere coordinación entre radiología, cirugía, anatomía patológica, oncología y otros servicios.

Las demoras pueden aumentar la angustia y dificultar la continuidad de la atención. Por ello, una política sanitaria efectiva debe medir no solo cuántas mamografías se realizan, sino también cuánto tiempo transcurre entre cada etapa del proceso.

Entre los indicadores que permitirían evaluar el desempeño del sistema dominicano figuran los tiempos de entrega de resultados, la disponibilidad de biopsias, la proporción de pacientes con hallazgos sospechosos que completan el seguimiento y el intervalo entre la confirmación diagnóstica y el inicio del tratamiento.

Estos indicadores permitirían identificar cuellos de botella y orientar recursos hacia las áreas donde más se necesitan.

La mamografía no elimina todos los riesgos

Aunque la mamografía es una herramienta fundamental, también tiene limitaciones. Puede producir resultados falsos positivos, que obligan a realizar pruebas adicionales, o falsos negativos, cuando una lesión no se identifica en el estudio.

Por eso, una mamografía normal no debe utilizarse para ignorar un bulto nuevo u otro cambio persistente en la mama. La evaluación médica sigue siendo necesaria cuando aparecen señales de alarma.

La edad para comenzar los estudios y la frecuencia con que deben repetirse deben individualizarse según las recomendaciones clínicas aplicables, los antecedentes familiares y el riesgo de cada paciente. Las personas con antecedentes familiares importantes o mutaciones genéticas asociadas al cáncer pueden necesitar una estrategia de vigilancia diferente.

La Organización Mundial de la Salud destaca que la detección temprana, el diagnóstico oportuno y el acceso a tratamientos adecuados son esenciales para reducir las consecuencias de esta enfermedad.

Señales que no deben ignorarse

La aparición de un bulto en la mama o la axila, cambios en el tamaño o la forma del seno, retracción del pezón, alteraciones de la piel, secreción sanguinolenta por el pezón o una modificación persistente que no tenga explicación requieren evaluación médica.

No todos estos cambios indican cáncer, pero tampoco deben atribuirse automáticamente a causas benignas sin una valoración profesional.

El autoexamen puede ayudar a conocer el aspecto habitual de las mamas y reconocer cambios, pero no sustituye la mamografía indicada ni el examen clínico.

Una deuda pendiente con la prevención

El Día Mundial del Cáncer de Mama debe servir para examinar los resultados de las políticas de detección y atención, además de promover campañas de sensibilización.

Para avanzar, República Dominicana necesita fortalecer la disponibilidad y calidad de los servicios radiológicos, facilitar el acceso a estudios complementarios, mejorar los sistemas de seguimiento y publicar indicadores que permitan evaluar los resultados de los programas.

También resulta fundamental orientar a la población sobre dónde acudir, cómo obtener una cita, qué hacer ante un resultado sospechoso y cuáles son las vías de acceso a la atención especializada.

La detección temprana no depende exclusivamente de que una mujer se realice una mamografía. Depende de que el sistema sanitario tenga la capacidad de interpretar el resultado, confirmar el diagnóstico y ofrecer tratamiento oportuno.

La conclusión es clara: una imagen puede revelar la primera señal de alerta, pero salvar una vida requiere que esa señal se convierta en una respuesta médica efectiva.