Un debate sin sentido
Por: Santos Aquino Rubio
En los años de experiencia que me han permitido el prolongado ejercicio del periodismo, el derecho, la crónica política y el magisterio, no había acudido al arranque de un debate político general tan pobre, falto de fundamentos para las aspiraciones de un país que apuesta al progreso, porque el tiempo se pierde en nimiedades, sin proyectos que superen los errores de la gobernabilidad en gestiones pasadas.
Peor aún, en este ciclo, los políticos veteranos y nobeles le están abriendo camino al infierno cuando buscan avalar figuras sin impronta real, ricos sin sentimiento patrio y verdugos sociales, cuyas fortunas tienen origen dudoso y espurio, provienen de ilícitos como el lavado, el sicariato y de sustancias sicotrópicas que destruyen y matan sin piedad las ideas, los nuevos valores y a la sociedad.
Estamos a menos de dos años para los procesos electorales en los cuales serán escogidas las autoridades municipales, congresuales y presidenciales, los partidos inmersos en proselitismo abierto sin propuestas elementales, fuera de las críticas simples de lo malo y lo bueno, lo que se hace o deja de hacer, pero sus jefes están permitiendo que el elector pierda la fe y entren al escenario los posibles verdugos del porvenir.
Si los partidos siguen perdiendo simpatía y dejando pasar el fenómeno, la abstención ganará espacio y ninguna fuerza política estaría en condición de convocar a los votantes como ocurría décadas atrás.
Los denominados Outsiders, figuras nuevas que se colocan en el campo de la política, para buscar el poder, por más dinero que tengan o les inyecten sus sustentadores, no deberían jamás suplantar el verdadero Poder Electoral, cifrado en la expresión de pueblo que representa el sufragio consciente, la voluntad expresa del ciudadano, sobre lo que quiere o no para su patria.
Señores políticos, cuando el golpe no avisa los daños son mayores y por el rumbo que vamos pudiéramos estar retrocediendo vertiginosamente en vez de situarnos en el esquema de la naciones que quieren ser realmente dueñas de su destino, escoger a los mejores y defender sus intereses generales.
Es hora de que los dominicanos entendamos que no se debe seguir perdiendo el tiempo con falsos apóstoles para conseguir la gloria y que la protección, defensa y salvaguarda de la dominicanidad, está en manos de sus mejores hijos. ¡No inventemos!
