El dilema de los aguacates en el PLD expresa José Francisco Peña Guaba

No sé a quién se le ocurrió la singular idea de llamar “aguacates” a los leonelistas que se quedaron en el PLD. Cuando escuché cómo los denominan, vino a mi memoria que a ciertos perredeistas, cuando se hicieron pasar por reformistas, en el folklore político se les bautizó “rábanos” (rojos por fuera y blancos por dentro).

Los dominicanos solemos ponernos cualquier ropaje para garantizar la subsistencia, más en países como el nuestro, donde el partido de turno en el gobierno es dueño absoluto, por cuatro años, de la nómina pública.

No sé cuántos aguacates hay en la ensalada del PLD. Sé qué hay muchos, unos cuidando su empleo o su tarjeta de los programas asistenciales, que son la mayoría y otros que no podían irse, ya que tenían candidaturas ganadas en las primarias del PLD del 6 de octubre.

En el país hay 20 variedades de aguacates, siendo uno de los mayores productores y exportadores de dicho fruto. Según la información ofrecida por el clúster de aguacates (asociación de productores), la variedad más productiva es el aguacate con la cascara morada, porque la producción se reparte o distribuye a lo largo del tiempo: mientras hay una cosecha lista para corte, la planta tiene otra a un 50% y un remanente a un 25% floreciendo. Ese tipo de aguacates es, como se dice, de producción continua.

Pareciera que la naturaleza hace causa común con la política vernácula, porque los tiempos, porcentaje y producción cumplen con los periodos de la temporada de campaña.

Hay aguacates que están “de corte”: son los que cada día se suman a la Fuerza del Pueblo; otro 50% esperarán su tiempo, el momento adecuado, por lo menos para cobrar los salarios de mayo y junio y así llegar al 5 de julio más comprometidos con el color verde de adentro que con la piel morada de afuera. Pero según el clúster de productores de tan consumido fruto, existe un 25 % de remanente que son quienes llegarán al color verde entre el 5 de julio y la segunda vuelta, a celebrarse ese mismo mes.

Dado que seguirán floreciendo, estos apetecidos aguacates llegarán después de las elecciones a la Fuerza del Pueblo, buscando estar bajo la sombra del líder real de las bases del PLD. Para esas mismas fechas se espera que habrá una fuga sin precedentes de los morados hacia los verdes.

“Existen aguacates, entre ellos algunos de sus íntimos, que Leonel en su nobleza les permitió se quedaran en el PLD, sobre todo aquellos que tienen candidaturas, esperando que cuando ganen las mismas vuelvan al redil del León.”

Hay cierta preocupación general por las declaraciones altisonantes de algunos de esos aguacates, porque se piensa que van a pertenecer más a la cáscara que a la masa, pero, esos aguacates gotearán en su momento. Ahora no están de corte, pero saben que no pueden madurarse en la mata ya que, si se pudren, no le servirán a ninguno de los comensales: ni a los morados, ni a los verdes.

La corriente danilista sabe quiénes son esos aguacates pero, no puede hacer nada contra ellos, al menos no por pura presunción, pues necesitan sus votos. Peor aún, si los presionan los pueden hacer madurar antes de tiempo.

Hay aguacates que no son morados porque están en la obligación de ser verdes por fuera y por dentro y sólo porque están obligados por una candidatura se han tenido que quedar en el PLD, por lo menos temporalmente y, sobre todo, porque su líder les pidió que así lo hicieran.

Hay aguacates en este país que nadie les puede creer lo que dicen, como algunos senadores que dicen ser que no son del León, pero de ellos sabe todo el mundo que son de su círculo más íntimo. Además, han de suponer que del lado en que hoy están nunca los admitirán como si fueran propios.

El dilema de una parte importante de los aguacates es que les toca el corte el mismo día, el 5 de Julio y habrá que partirlos por la mitad, porque tienen que sacar sus candidaturas en la boleta morada y tienen que votar por su líder por la boleta verde. Saben que la Fuerza del Pueblo va a votar por ellos y ellos, calladamente, harán su trabajo para que las bases voten por Leonel.

Sé del nerviosismo que produce ese fruto porque al parecer está en todas las comidas, las de las bases, las de los dirigentes intermedios y hasta en las de la alta dirección. A todos les gusta su sabor y saben que en ese plato está el arroz blanco del BIS, las habichuelas rojas del PRSC, su amarillento maíz del PQDC y los suculentos postres de diferentes sabores y colores del FNP Y PUN.

Para complacer a los aguacates hubo que dejar desierta casi 80 boletas en las elecciones municipales recién pasadas, por lo cual en la boleta de los morados, por más que presuman de los resultados obtenidos, en la misma hay cientos de miles de votos de las fincas leonelistas: ¡el propietario nos hizo ver a sus aliados que tenía compromisos desde el 6 de octubre con ese pedido, que esos comensales lo estaban esperando!

Los aguacates tuvieron que estarse tranquilos porque estaban en las primarias, a 10 meses del corte, pero en julio estarán a un solo mes y ya no les importará nada, ¡están listos para exportación! Y por supuesto, queda claro que estos aguacates al final volverán a las manos de quien los sembró.

Los que esperan que los aguacates sólo por fuerza y por presión se van a quedar en manos de quien no los injertó, ni mucho menos los cuidó, entonces tendrán que aprenderse la frase siguiente: “Es triste amar sin ser amado, pero más triste es saber que había aguacate… después de haber almorzado.”

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