De ansias, angustias y esperanzas

Los dominicanos vivimos un estado de angustia desde que hace poco más de meses  sufrimos los efectos de la mortal pandemia del coronavirus. A esa gran desgracia y las expectativas de retorno a la ‘normalidad’, se unen las tensiones del proceso electoral presidencial.

De mano de las autoridades vamos transitando el tortuoso camino de traumas que genera la pandemia y avanzamos, esperanzados, hacia la apertura o ‘descalada’, con retos muy duros sobre la recuperación económica.

Las experiencias que nos deja la crisis sanitaria son inéditas, aún mayores que los estragos de la guerra civil de 1965 generada en momentos claves en la construcción de una democracia arrancada de las garras de la dictadura de 30 años.

La sobriedad, pragmatismo, sentido de la realidad y de metas definidas hacia la solución y satisfacción de las demandas de la sociedad, serán las claves del gobierno que se establezca como resultado de la consulta cívica del 5 de Julio, por lo que debemos afinar la puntería sobre dicha escogencia, ya que muy por encima de administrar la crisis, tendrá la tarea titánica de retornar al país por los senderos de consolidación y avances económicos, políticos y sociales logrados en los últimos años, aunque la vocinglería mediática y los grupúsculos de mediocres lo reniegen, por razones politiqueras.

En este escenario arribamos a la recordación de la gesta que hace 59 años, en 1961, abrió las puertas al proceso de avances que hoy, por razones sanitarias, luchamos por restablecer y mantener en medio de un estado de ansias, angustias y esperanzas.

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