Alimentación escolar aligera carga familias
Por: Daniel García Santana
En medio de los desafíos económicos que enfrentan miles de hogares dominicanos por la situación internacional, el Programa de Alimentación Escolar (PAE), ejecutado por el Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (Inabie), se ha convertido en un soporte fundamental para la estabilidad de miles de familias dominicanas y el fortalecimiento del sistema educativo nacional.
Los números hablan por sí solos. Más de RD$82 mil millones anuales se ahorran familias gracias a la distribución gratuita de 5.8 millones de raciones alimenticias en días escolares a más de 2 millones de estudiantes, docentes, personal administrativo y de apoyo de los más de 7,000 centros del sistema público de educación del país.
Se trata de cifras significativas que reflejan el impacto real de una política pública. Detrás de cada plato servido hay una familia que encuentra alivio en su presupuesto y un estudiante que recibe una alimentación necesaria para mantenerse enfocado dentro del aula.
El alcance del programa va mucho más allá de la asistencia alimentaria. La alimentación escolar representa tranquilidad para padres y madres.
También constituye una herramienta importante para mejorar la asistencia, permanencia y rendimiento académico de los estudiantes, como lo ha manifestado en varias ocasiones el director ejecutivo del Inabie, Adolfo Pérez.
Pero el impacto también se siente en la economía nacional. Las micro, pequeñas y medianas empresas suplidoras de alimentos, así como productores agropecuarios de distintas provincias, forman parte de una cadena productiva que encuentra en el PAE una fuente constante de dinamismo y crecimiento.
Otro aspecto importante es el enfoque nutricional. Los menús escolares están diseñados para aportar proteínas, vitaminas y minerales esenciales para el desarrollo físico e intelectual de los estudiantes.
En un país donde aún existen desafíos sociales importantes, iniciativas como este programa evidencian cómo una política pública bien estructurada puede impactar positivamente en la educación, en la economía familiar y en la seguridad alimentaria de los ciudadanos, contemplada en la meta de Hambre Cero de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Más que una asistencia cotidiana, la alimentación escolar, provista por el Gobierno dominicano a través del Inabie, se ha convertido en un bienestar determinante para millones de dominicanos.
