Los manifestantes exigen justicia por la muerte el pasado lunes de un ciudadano afroamericano a manos de la policía.

VOA.- WASHINGTON – Por cuarta noche consecutiva, las calles de algunas de las principales ciudades de Estados Unidos volvieron a ser el punto de encuentro de miles de personas que exigían justicia por la muerte a principios de semana del afroamericano George Floyd a manos de agentes de la policía.

A pesar del carácter reivinidicativo de las manifestaciones y de los llamamientos a la calma de líderes políticos y sociales, algunas de estas protestas culminaron en actos de vandalismo y pillaje, y obligaron incluso a blindar lugares emblemáticos como la Casa Blanca o la sede de la cadena de noticias CNN, en Atlanta.

Esta oleada de protestas comenzó el pasado martes, 26 de mayo, en la ciudad de Minneapolis, en el estado de Minnesota, donde apenas un día antes Floyd había fallecido cuando se encontraba bajo custodia de cuatro agentes de la policía. 

Los cuatro policías apresaron a Floyd después de recibir una llamada alertando a las autoridades de que una persona, cuya descripción coincidía con la de este ciudadano afroamericano. Durante el arresto, el agente Derek Chauvin inmovilizó a Floyd hincando la rodilla sobre su cuello durante varios minutos.

A pesar de que el detenido advirtió a los agentes de que no podía respirar, Chauvin no cejó hasta que el sospechoso perdió el conocimiento; en ese momento llamaron a los servicios médicos, que nada pudieron hacer ya por salvar su vida. El incidente fue grabado por un transeúnte que compartió las imágenes en redes sociales, lo que ha desatado una indignación generalizada por todo el país.

Los cuatro agentes fueron despedidos y Chauvin se encuentra bajo arresto, acusado de asesinato.

Una autopsia preliminar, incluida en documentos judiciales y divulgada por medios locales, ha establecido que «no existen evidencias físicas que sustenten un diagnóstico de asfixia traumática o estrangulación». Tras salir a la luz este documento, la oficina del forense del condado de Hennepin, ha emitido un comunicado señalando: «La autopsia en sí misma no puede responder a todas las preguntas relativas a la causa y la forma de la muerte, y debe ser interpretada en el contexto de una investigación en curso».

Minneapolis, Minnesota

En esta ciudad, convertida en el epicentro de las protestas, cientos de ciudadanos desafiaron el toque de queda impuesto por la alcaldía después de que el jueves un grupo de manifestantes prendiera fuego a una comisaría de policía. Ni el toque de queda ni  la presencia en las calles de la Guardia Nacional, convocada por el gobernador Tim Walz, evitaron que los ciudadanos volvieran a expresar su indignación el viernes.

Washington, Distrito de Columbia

En la capital del país, los manifestantes dirigieron su rabia contra la Casa Blanca. A última hora de la tarde, cientos de manifestantes comenzaron, incluso, a increpar a los agentes del Servicio Secreto, responsables de la seguridad del presidente Donald Trump, que en ese momento se encontraba en el interior de la residencia. Las fuerzas del orden optaron por establecer un cordón de seguridad para evitar que los manifestantes pudieran intentar acceder al recinto. Finalmente, la protesta se disperso; algunos manifestantes optaron por dirigirse al Congreso, mientras que otros decidieron volver a sus casas.

Atlanta, Georgia

La capital del estado de Georgia fue testigo de algunos de los incidentes más graves registrados a lo largo de la jornada del viernes. Además, estos incidentes tuvieron especial resonancia puesto que uno de los blancos de la ira de los manifestantes fue la sede de CNN, cadena que emitió en directo cómo decenas de personas se enfrentaban a las autoridades hasta llegar a entrar en la sede de la compañía. Asimismo, otra de las instituciones más emblemáticas de la ciudad, el museo del Salón de la Fama del Fútbol Americano Universitario, fue vandalizado y numerosos objetos fueron robados durante el tumulto.

Members of the Georgia National Guard stand in front of shattered glass at the CNN Center in the aftermath of a demonstration…
Miembros de la Guardia Nacional de Georgia hacen guardia frente a la sede de CNN, horas después de que resultara atacada por los manifestantes.

Detroit, Michigan

Fue una de las ciudades donde se vivió más tensión, debido a la muerte de un joven de 19 años que participaba en las protestas. El manifestante, cuya identidad no ha sido divulgada, fue abatido por un agresor que disparó sobre la multitud desde su vehículo, antes de darse a la fuga. Las autoridades están investigando lo sucedido.

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