El coronavirus acelera en Brasil, que supera a Francia convirtiéndose en sexto país con más casos confirmados

La curva del coronavirus acelera con fuerza en Brasil. En una semana, el país pasó de contar una media de 400 muertos cada día a casi 900. El martes se registraron 881 fallecidos en 24 horas, el récord hasta el momento, y el total de muertos por Covid-19 ya supera los 12.400. Los contagios también aumentaron considerablemente, hasta llegar a los 179.000. Brasil ya superó a Francia en el ránking mundial y se convirtió en el sexto país del mundo con más casos confirmados de Covid-19. Los especialistas creen que en los próximos días no hará más que escalar posiciones.

«Es evidente que las medidas que se tomaron hasta ahora fueron insuficientes para reducir la velocidad de transmisión del virus, y esto tiene un impacto directo en la red asistencial. En los últimos días, tan sólo en el estado de Río de Janeiro tenemos una medida de entre 350 y 400 personas al día en cola esperando una cama de UCI. Estamos entrando en colapso», explIca a este diario Rivaldo Venâncio, coordinador de los laboratorios de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), centro de referencia en enfermedades contagiosas en Brasil.

La Fiocruz y otras instituciones sanitarias llevan días pidiendo que se endurezcan las medidas de aislamiento social. De momento, tan solo tres capitales (Fortaleza, São Luís y Belém do Pará) decretaron el cierre total de la actividad económica. Los estados más afectados, Río de Janeiro y São Paulo, que juntos tienen más de 66.000 casos, se resisten a aplicar el confinamiento. En estas regiones, los hospitales de las capitales ya están llenos y los pacientes de Covid-19 se redistribuyen por ciudades del interior.

Las autoridades confían en que los hospitales de campaña que se abrirán en los próximos días y los respiradores que llegan desde China funcionen como un balón de oxígeno, al tiempo que imploran, con escaso éxito, que la gente se quede en casa. La situación de descontrol contrasta con la de países vecinos, cada vez más preocupados con la posibilidad de que el caos en Brasil traspase fronteras. En Argentina, donde se implantaron serias restricciones desde el principio, hay apenas 319 fallecidos. Brasil, con 210 millones de habitantes, tiene una población casi cinco veces mayor que Argentina, pero el número de muertos no es cinco veces mayor, sino 38.

Para los especialistas, falta que en Brasil las restricciones vengan acompañadas de ayudas sociales más robustas. «Esto no es Alemania ni Inglaterra. Para que el confinamiento funcione aquí tiene que haber medidas de protección social y distribución de renta. Millones de personas trabajan de día para comer de noche, sólo estarán en casa si el Estado les da condiciones de seguridad alimentaria», comenta Venâncio. De momento, el Gobierno de Jair Bolsonaro da una ayuda de 600 reales al mes (100 euros) a los trabajadores informales, pero hay grandes dificultades burocráticas para cobrarla.

CRUZADA CONTRA GOBERNADORES Y ALCALDES

El presidente, mientras tanto, sigue con su cruzada contra los gobernadores y alcaldes que están imponiendo, como pueden, las restricciones. Esta semana, publicó un nuevo decreto que define a los gimnasios y centros de belleza como «actividades esenciales» que pueden abrir durante la pandemia. La mayoría de los gobernadores respondió diciendo que iba a ignorar la decisión. El ministro de Salud, Nelson Teich se enteró cuando un periodista le preguntó por el tema en una rueda de prensa. El día en que Brasil superó las 10.000 muertes, Bolsonaro salió a dar un paseo en moto acuática por el lago de Brasilia, y unos días antes provocaba a la prensa diciendo que pretendía «cometer un crimen» y organizar una barbacoa para 30 personas en su residencia oficial.

Bolsonaro y la cúpula del Gobierno están más centrados estos días en la crisis política desatada tras la salida del ex ministro de Justicia, Sérgio Moro. Varios ministros testificaron ante la policía en la investigación que busca aclarar si el líder ultraderechista intentó interferir en la independencia de la Policía Federal. En los próximos días podría salir a la luz un vídeo de una reunión del consejo de ministros en que Bolsonaro supuestamente dice que quería cambiar a los responsables de la policía porque su familia estaba siendo perseguida (sus hijos, sobre todo el senador Flávio Bolsonaro, se enfrentan a varios escándalos de corrupción y blanqueo de dinero).

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