Vuelos “a prueba de COVID-19”: ¿suficiente para salvar los aeropuertos?

Vuelos «a prueba de covid» en los que, antes de embarcar, los pasajeros se hacen un test rápido de antígenos. Es la apuesta de la aerolínea Austrian Airlines (AUA) y del aeropuerto de Viena para sustituir las (casi) infranqueables restricciones a la movilidad que han impuesto la mayoría de países del mundo durante la pandemia del coronavirus.

Está en juego uno de los sectores más castigados por el virus. En el mes de octubre, pasaron por el aeropuerto vienés un 80 % menos viajeros que el año pasado.

La idea es sencilla: antes de comprar los billetes se informa al pasajero de que su vuelo está «a prueba de covid» («covid-19 tested flight», en inglés), y que tiene que acudir con un poco de antelación al aeropuerto para realizarse gratuitamente un test de antígenos al facturar, en una cabina pegada a los mostradores.

En menos de 15 minutos recibe el resultado y, si es negativo, puede avanzar a la puerta de embarque.

El proceso se está aplicando, por ahora, a los vuelos de AUA entre Viena y Hamburgo (Alemania), aunque la aerolínea espera poder extenderlo a más trayectos en el futuro.

RECUPERAR EL TURISMO

Esta prueba de antígenos no sirve para reemplazar la PCR que aún requieren la mayoría de destinos en Europa, pero, según el aeropuerto austríaco, nada impide que lo haga en un futuro, siempre y cuando haya acuerdos a nivel europeo.

«La idea es que, a medio plazo, se cambie la regulación de las PCR por una de antígenos», explica a Efe Peter Kleeman, el portavoz del aeropuerto de Viena, quien insiste en que la rapidez y la facilidad de este tipo de pruebas permite hacer test de covid a mucha más gente y recuperar así el turismo aéreo.

Según Kleeman, esta experiencia piloto es para la compañía su forma de demostrar «a otras aerolíneas y a la Comisión Europea que viajar seguro en tiempos de pandemia es posible».

«Creemos que es necesario que haya regulación europea para estrategias de test y estrategias de viaje», asegura el portavoz, que no esconde su frustración con la descoordinación a nivel comunitario para homologar criterios de entrada y salida.

Hasta ahora, aseguran AUA y el aeropuerto, no se ha detectado ningún caso positivo durante el procedimiento.

SEGUNDO TRAMO

Esta no es la primera experiencia con test de antígenos que Austrian Airlines, perteneciente al grupo alemán Lufthansa, pone a prueba en el aeropuerto de Viena.

Entre el pasado 23 de octubre y el 8 de noviembre, se aplicó un procedimiento similar en los vuelos de la aerolínea entre Viena y Berlín, aunque entonces la prueba de antígenos era voluntaria, y se podía subir al avión sin ella.

En este segundo tramo, los vuelos «a prueba de covid» solo permiten la entrada a pasajeros que se hagan el test o que traigan una PCR realizada menos de 48 horas antes del embarque, lo que ha aumentado mucho el número de personas que deciden hacérsela al facturar.

«Al principio, el 25 % de la gente se hacía el test de manera voluntaria. Ahora, el 70 % de la gente se hace la prueba aquí en el aeropuerto, y el 30 % traen su propio certificado PCR», explica la portavoz de AUA Tanja Gruber.

Agrega que AUA tiene la esperanza, además, de que este tipo de experiencias sirvan para retomar «importantes conexiones con los Estados Unidos». «Eso es para lo que estamos trabajando», asegura.

UN FUTURO MUY CERCANO

A pesar de la aparente inminencia de la vacunación contra la covid -Austria, al igual que España, espera poder empezar a inocular a sanitarios y mayores en residencias a partir de enero, y a la población en general pocos meses después-, el aeropuerto de Viena insiste en que se necesitan soluciones ya.

«Miramos con mucho optimismo las noticias sobre la vacuna», explica Kleeman, «pero aún puede tardar un tiempo en estar disponible para todo el mundo».

«Lo que necesitamos ahora es una solución muy rápida para hacer que los viajes en avión vuelvan a ser posibles, y con los test de antígenos son posibles», sentencia el portavoz.

Más allá de la pandemia, Kleeman opina que esta «seguridad añadida» a la hora de viajar podría convertirse en parte del procedimiento normal de seguridad de los aeropuertos.

«Hace que volar sea más seguro, así que creemos que algunas de estas actividades se mantendrán», afirma.

Algo parecido defiende Gruber, para quien los «certificados médicos y cosas similares continuarán siendo parte de nuestras vidas», incluso después de la pandemia.

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