” ROBERTO, LA PROXIMA VEZ DIMELE A YIYA QUE ME MANDE DE LO QUE TE COCINE.”

Por: Asela María Lamarche.

Los pies descalzos,
La sonrisa afuera.
En la cocina de su hermana Yiya,
Roberto Fulcar es feliz.
En jeans, camisa manga corta,
Espera paciente lo que Yiya le está cocinando.
Lavara los platos el mismo, más tarde.
Junto con Yiya.
Así lo hacía de pequeño.
Siempre sencillo, siempre cercano.
Ese hombre que ustedes ven ahí es el Ministro de Educación de la República Dominicana.
Y sin embargo, está descalzo.
En la cocina de su hermana Yiya.
Así es que se siente cómodo.
Así es el, en la vida real.
Un hombre con varias maestrías en educación con estudios sobresalientes en universidades de prestigio de Estados Unidos.
Sin embargo, donde es más feliz, es en la cocina de su hermana Yiya.
O con sus nietos.
Y con su esposa, su compañera de toda la vida.
Ese es el.
Le conocí hace años.
En un restaurante cubano.
Esperaba a mi esposo.
Y él se acercó a saludar.
Me hizo compañía mientras llegaba, se portó como el caballero que es.
” Que hombre más agradable, inteligente y sencillo. “- pensé mientras traían un moro de habichuelas negras uno de los típicos platos cubanos.
Hablamos mucho de Peña Gómez, de lo mucho que le quería y de cómo viaje el mundo entero cubriendo los detalles de su salud.
Ah, Roberto que hombre tan decente y agradable eres.
Me encanta verte descalzo en esa foto.
En esa cocina.
Porque se que así eres tú.
Roberto se que estás trabajando más de 18 horas al día.
Pero no desmayes, necesitamos un ministro de educación como tú.
De carne y hueso.
Real. Preparado. Sencillo.
Y buena gente, como tú.
Y sobre todo que le preocupe la gente.
Como a ti.
Dimele a Yiya que la próxima vez, me mande de lo que te cocine.

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