Más de 7,000 vehículos circularon de noche sin luces en el Distrito Nacional, según Radar Vial de Movido
SANTO DOMINGO.— Circular durante la noche con las luces apagadas, deficientes o sin los elementos mínimos de visibilidad constituye uno de los riesgos más evidentes para la seguridad vial, una problemática que vuelve a quedar expuesta a partir de los resultados del más reciente monitoreo realizado por la Fundación Movilidad Vial Dominicana (Movido).
De acuerdo con el informe levantado a través de su denominado “Radar Vial”, entre el 9 de agosto y el 9 de septiembre de 2026 fueron detectados 7,356 vehículos circulando por diferentes vías del Distrito Nacional con las luces apagadas, mientras que otros 1,356 automóviles presentaban iluminación deficiente.
Las cifras, correspondientes a un período de apenas 30 días, reflejan una situación que puede incrementar considerablemente los riesgos de accidentes, especialmente durante las horas nocturnas, cuando la visibilidad de conductores, motociclistas y peatones se reduce y la capacidad de reacción depende, en gran medida, de que los vehículos sean correctamente identificables en la vía.
El problema no se limita a los automóviles. El monitoreo de Movido también identificó 2,223 motocicletas circulando en vía contraria, sin luces y sin ningún aditamento de visibilidad, una combinación de factores que eleva de manera significativa la posibilidad de que estos conductores sean víctimas o provoquen situaciones de peligro.
A esta realidad se suman 1,120 motocicletas que fueron observadas circulando por las aceras y sin luces, de las cuales aproximadamente el 40 % correspondía a servicios de delivery.
Para Movido, estas conductas evidencian que la seguridad vial requiere mucho más que campañas ocasionales de prevención, pues existen comportamientos cotidianos que, aunque pueden parecer básicos, representan factores determinantes para prevenir accidentes y proteger vidas.
Una luz puede marcar la diferencia
El informe advierte que la iluminación de los vehículos constituye uno de los elementos esenciales para garantizar que estos puedan ser vistos oportunamente por los demás usuarios de las vías.
“La noche no distingue entre una motocicleta, un automóvil, una camioneta, un autobús o un camión. Cuando las luces no funcionan, no se encienden o son insuficientes, cualquier vehículo puede convertirse en un peligro difícil de detectar”, señala Movido en las primeras líneas de su informe.
La advertencia cobra especial importancia en una ciudad como Santo Domingo, donde durante las noches confluyen vehículos particulares, motocicletas, transporte público, camiones, vehículos de carga y servicios de entrega a domicilio en vías con diferentes niveles de iluminación.
Un automóvil que circula sin luces puede ser prácticamente imperceptible para otro conductor hasta encontrarse a una distancia que reduzca considerablemente el tiempo disponible para reaccionar. En el caso de las motocicletas, el riesgo puede ser todavía mayor debido a sus dimensiones y menor visibilidad frente a otros vehículos.
Motocicletas: otro foco de preocupación
Los resultados del Radar Vial también colocan el comportamiento de los motociclistas en el centro de la discusión sobre seguridad vial.
Las 2,223 motocicletas detectadas circulando en vía contraria, sin luces y sin elementos de visibilidad representan una combinación especialmente peligrosa, al involucrar simultáneamente infracciones y condiciones que dificultan su identificación durante la noche.
A ello se agregan los 1,120 motores que circulaban por las aceras sin luces, una práctica que pone en riesgo no solamente a los propios motociclistas, sino también a los peatones que utilizan esos espacios.
El hecho de que cerca del 40 % de esas motocicletas correspondiera a servicios de delivery plantea además un desafío particular para las autoridades y las empresas vinculadas al sector, debido al crecimiento de este tipo de actividad y a la necesidad de garantizar que quienes trabajan en las calles lo hagan bajo condiciones adecuadas de seguridad.
Un llamado a la prevención
Más allá de las estadísticas, el informe de Movido plantea la necesidad de convertir la seguridad vial en una responsabilidad compartida entre conductores, motociclistas, empresas, autoridades y ciudadanía.
El simple hecho de encender correctamente las luces antes de iniciar un recorrido nocturno, verificar que funcionen y mantenerlas en condiciones adecuadas puede contribuir a que otros conductores identifiquen oportunamente la presencia de un vehículo.
De igual manera, el uso de elementos reflectivos, el respeto de los sentidos de circulación y la prohibición de utilizar las aceras como vías para motocicletas forman parte de las conductas básicas que pueden contribuir a disminuir los riesgos.
Las cifras del Radar Vial dejan así una señal de alerta sobre una problemática que ocurre diariamente en las calles de la capital: miles de vehículos y motocicletas que durante la noche circulan con niveles de visibilidad insuficientes, aumentando la posibilidad de que otros usuarios de las vías no puedan detectarlos a tiempo.
En materia de tránsito, ser visible también es una forma de prevenir. Y cuando miles de vehículos recorren las calles sin las condiciones mínimas de iluminación, la seguridad de todos queda expuesta.
