El FOPPPREDOM advierte que la eliminación de la personería jurídica de 26 partidos y movimientos políticos constituye un grave retroceso para el pluralismo político y la democracia dominicana
El Foro Permanente de Partidos Políticos de la República Dominicana (FOPPPREDOM) expresa su profunda preocupación y su firme oposición a la demanda sometida ante el Tribunal Superior Electoral (TSE) que procura la eliminación de la personería jurídica de veintiséis (26) partidos y movimientos políticos del sistema democrático dominicano.
La trascendencia de este debate excede con mucho la situación particular de las organizaciones políticas involucradas. No se trata únicamente de determinar si determinadas entidades alcanzaron o no un porcentaje específico de votación en las elecciones del año 2024. Se trata, sobre todo, de definir cuál es la concepción de democracia que debe prevalecer en la República Dominicana: una democracia amplia, plural e inclusiva, o una democracia progresivamente restrictiva que reduzca los espacios de participación política y limite la diversidad ideológica que la Constitución de la República protege y promueve.
Nuestra Constitución define a la República Dominicana como un Estado Social y Democrático de Derecho, fundado en el respeto de la dignidad humana, la soberanía popular, el pluralismo político y la participación ciudadana. Los partidos políticos constituyen instrumentos fundamentales para la formación y manifestación de la voluntad popular y desempeñan una función constitucional indispensable para el adecuado funcionamiento del sistema democrático. Por consiguiente, su existencia no puede ser apreciada exclusivamente desde una perspectiva aritmética o electoral, sino desde la función institucional que están llamados a desempeñar dentro del orden constitucional dominicano.
La democracia no es simplemente el gobierno de las mayorías. Es también la garantía efectiva del derecho de las minorías políticas a existir, organizarse, expresarse y competir libremente dentro del marco constitucional. El pluralismo político no constituye una concesión de las mayorías circunstanciales ni una prerrogativa otorgada por el poder político del momento. Constituye uno de los principios estructurales sobre los cuales descansa el sistema democrático y una garantía indispensable para la libertad política de todos los ciudadanos.
Por ello, el FOPPPREDOM considera que la pretensión de hacer desaparecer del sistema político dominicano a veintiséis (26) organizaciones políticas representa un precedente extraordinariamente delicado desde la perspectiva constitucional e institucional. Las democracias no se fortalecen reduciendo las opciones políticas de los ciudadanos, sino ampliándolas. La solución a las debilidades del sistema político jamás puede ser menos democracia, sino más democracia.
Resulta paradójico que esta discusión se produzca precisamente en un momento histórico en el que la principal amenaza que enfrenta nuestro sistema electoral no es la existencia de demasiados partidos políticos, sino el creciente abstencionismo electoral, el debilitamiento del vínculo entre ciudadanos e instituciones políticas y la preocupante desafección democrática que afecta a gran parte del mundo contemporáneo.
Las últimas experiencias electorales han puesto de manifiesto que uno de los mayores desafíos institucionales del país consiste en recuperar los niveles de participación ciudadana y fortalecer la confianza pública en las instituciones democráticas. El gran debate nacional debería concentrarse en las causas del abstencionismo electoral, en el fortalecimiento institucional de los partidos políticos, en la transparencia del financiamiento político, en la formación de nuevos liderazgos y en la construcción de mayores espacios de participación ciudadana. No parece razonable pretender solucionar los problemas de legitimidad democrática restringiendo las posibilidades de representación política.
La experiencia comparada demuestra que numerosos movimientos y partidos políticos que hoy gobiernan importantes democracias del mundo iniciaron su trayectoria política con reducidos niveles de votación. La historia enseña que las minorías políticas constituyen el laboratorio del futuro democrático de las naciones. Negarles la posibilidad de evolucionar políticamente equivale, en muchos casos, a privar a la sociedad de alternativas legítimas de representación que podrían adquirir relevancia con el transcurso del tiempo.
Las democracias constitucionales modernas no son sistemas diseñados para garantizar exclusivamente la permanencia de las grandes organizaciones políticas. Son, precisamente, mecanismos institucionales concebidos para asegurar la convivencia democrática entre las mayorías y las minorías políticas, garantizando a todas ellas el derecho de participar pacíficamente en la competencia electoral y en la formación de la voluntad popular.
Debemos recordar, además, que el derecho a la participación política posee una doble dimensión constitucional. Por una parte, protege el derecho de los ciudadanos a elegir y ser elegidos; por la otra, garantiza su derecho a organizarse políticamente y a encontrar mecanismos efectivos de representación de sus ideas y propuestas. Debilitar una de estas dimensiones implica inevitablemente afectar la otra. Menos organizaciones políticas supone, en muchos casos, menos espacios de participación democrática para amplios sectores de la sociedad.
El FOPPPREDOM considera que cualquier revisión del sistema de partidos debe ser el resultado de un amplio proceso de diálogo nacional y de reformas democráticamente consensuadas, nunca de iniciativas aisladas que puedan producir efectos estructurales sobre el pluralismo político y la representación democrática del país. Las grandes transformaciones institucionales deben construirse sobre la base del consenso, la prudencia constitucional y la máxima protección de los derechos políticos de los ciudadanos.
Respetamos plenamente la independencia del Tribunal Superior Electoral y reconocemos su alta responsabilidad constitucional en la preservación de la institucionalidad democrática. Precisamente por ello, hacemos un respetuoso llamado para que, al momento de ponderar esta demanda, se valore no solamente la dimensión estrictamente legal del caso, sino también las
profundas implicaciones constitucionales, democráticas e institucionales que una decisión de esta naturaleza podría producir sobre el sistema político dominicano.
Finalmente, el FOPPPREDOM desea reiterar que la fortaleza de una democracia no se mide por el número de partidos políticos que desaparecen, sino por la capacidad de sus instituciones para garantizar la convivencia democrática entre quienes piensan distinto. Una democracia segura de sí misma no le teme a la pluralidad política; la protege, la promueve y la convierte en uno de sus mayores activos institucionales.
Hoy no está en discusión únicamente el futuro jurídico de veintiséis organizaciones políticas. Lo que verdaderamente se debate es el alcance del pluralismo político, el derecho fundamental de participación democrática y el modelo de democracia que habremos de legar a las futuras generaciones de dominicanos.
La República Dominicana necesita más democracia, más participación ciudadana y más pluralismo político. Nunca menos.
