Salud

Que ocurre cuando se deja de usar Ozempic el fármaco de moda para bajar peso

 Larissa logró lo que buscaba: en tres meses perdió 8kg y redujo la talla de su ropa.

Marina* pasó por una situación similar cuando comenzó a utilizar Ozempic, una medicación que viene empacada en forma de bolígrafo con una aguja en la punta.

Pero ambas recuperaron su peso e incluso engordaron más cuando decidieron dejarla.

Ozempic es el nombre comercial de un medicamento inyectable llamado semaglutida, recomendado para tratar la diabetes tipo 2.

La medicación, que viene empacada en forma de bolígrafo con una aguja en la punta, le hizo obtener los resultados que buscaba: en los primeros tres meses perdió 8 kg y redujo la talla de su ropa.

Fue entonces cuando decidió dejarla. Pero esto hizo que llegaran sorpresas poco agradables para ella.

“En cuatro meses gané 15 kg y comencé a tener atracones, algo que no tenía antes de usar Ozempic”, le cuenta a BBC Brasil.

Tanto expertos como el fabricante aconsejan que no debe ser utilizado sin supervisión de un médico, pero en las plataformas de redes sociales ha ganado fama por su efecto adelgazante.

Allí existen grupos y videos donde varias personas cuentan sus experiencias al usarlo. En la mayoría de los casos sólo hablan sobre los beneficios, y no de los riesgos y efectos secundarios que puede tener su uso sin la adecuada supervisión.

Los efectos de dejarla

El medicamento también actúa sobre el sistema nervioso central, reduciendo el apetito y, en consecuencia, puede provocar pérdida de peso. Esto ayuda a controlar la diabetes tipo 2.

Al actuar como supresor del apetito, la semaglutida imita la acción de la hormona GLP-1 producida en el intestino. Es lo que actúa en el cerebro regulando la saciedad y las ganas de comer.

El GLP-1 se libera después de una comida y hace que las personas se sientan llenas, lo que ayuda a reducir la ingesta de calorías a lo largo del día.

«En el sistema nervioso central, el GLP-1 también reduce ese deseo, esa ansiedad por comer productos grasos o ricos en carbohidratos», explica el neurólogo Sandro Matas, coordinador del servicio de Neurología de la unidad de Pompeia del Hospital São Camilo.

«Entonces, [al tomar el medicamento] el paciente también termina teniendo cierta aversión a este tipo de alimentos».

Cuando se interrumpe bruscamente el uso de la semaglutida, el cerebro ya no recibe el estímulo y el paciente vuelve a comer como antes.

Un hombre mira un frasco de medicamentos
Pie de foto,En algunos casos, una persona que usa el medicamento sin supervisión puede ganar peso en vez de perderlo.

“Cuando el paciente deja de tomar la medicación, el cerebro comprende que ya no hay saciedad y que es necesario comer”, explica José Oswaldo de Oliveira Júnior, neurólogo del Hospital del Servidor Público Estadual (HSPE), en San Pablo.

Según expertos entrevistados por la BBC, en algunos casos, una persona que usa el medicamento sin supervisión médica puede ganar más peso del que ha perdido e incluso desarrollar atracones, cuando la persona tiene la necesidad de comer todo el tiempo o en cantidades superiores a su ingesta normal y las necesidades corporales.

Esto sucede porque suspender el uso del medicamento significa que el cerebro ya no recibe los estímulos de saciedad provocados por la semaglutida. Así, la persona tiene más hambre y busca alimentos que le den placer, como los dulces.

En el tratamiento de la diabetes se debe utilizar semaglutida como un método complementario, dando prioridad a la reeducación dietética y a la actividad física.

La reducción del uso del medicamento debe realizarse de forma gradual y bajo supervisión médica.

“La dosis del medicamento se reduce gradualmente, de modo que la persona se acostumbre a sentirse saciada sin la presencia del medicamento, que inhibe el hambre”, dice Oliveira Junior.

«Esta reducción también debe combinarse con el seguimiento de los atracones».

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