Opinión

PRM ante su mayor reto: El fin de la era Abinader y el ‘regalo’ geopolítico que impulsa a Leonel Fernández»*.

Por: Carlos Diaz.

El Partido Revolucionario Moderno (PRM) se encuentra en una cima que, paradójicamente, empieza a sentirse vertiginosa.

Aunque el gobierno de Luis Abinader goza de estabilidad, el horizonte hacia 2028 presenta nubarrones que no solo dependen de la política doméstica, sino de una geopolítica explosiva y una reconfiguración de la oposición dominicana.

La tormenta perfecta: Irán, Israel y el bolsillo dominicano
La economía dominicana es altamente sensible a los choques externos.

La escalada bélica entre Irán, Israel y los Estados Unidos no es un conflicto lejano para nosotros; es una amenaza directa al precio del barril de petróleo.

Si el Estrecho de Ormuz se ve comprometido, el subsidio a los combustibles —que ha sido el «escudo» del PRM— podría volverse insostenible para el presupuesto nacional.
A esto se suma el fantasma de los apagones.

El sistema eléctrico sigue siendo el talón de Aquiles de la gestión actual. Una combinación de combustibles caros y fallas en la distribución podría generar un malestar social que el gobierno difícilmente podrá mitigar con retórica.

*Leonel Fernández: El beneficiario colateral*.

En política, el hambre y la oscuridad suelen ser los mejores jefes de campaña de la oposición.

Aquí es donde Leonel Fernández y la Fuerza del Pueblo (FP) entran en escena.

Con un crecimiento constante y una estructura que se nutre del descontento, Fernández se posiciona como el «gestor de crisis» experimentado.

La inestabilidad económica global le permite vender su imagen de estadista frente a la supuesta «improvisación» que la oposición le achaca al PRM.

Irónicamente, cada misil en el Medio Oriente y cada sector a oscuras en Santo Domingo, parecen empujar a los votantes hacia la nostalgia de la estabilidad que Fernández reclama como su legado.

*La división del PLD: El puente hacia la FP*.

La fragmentación del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) no ha hecho más que consolidar a la Fuerza del Pueblo como el verdadero polo magnético de la oposición.

La salida de cuadros y la debilidad electoral del partido morado están obligando a las bases a mirar hacia Leonel.

En política, los vacíos se llenan, y Fernández está absorbiendo el ADN peledeísta, unificando el voto opositor bajo una sola bandera casi por inercia.

*El reto inédito: ¿Hay vida después de Abinader?*.

Finalmente, el PRM se enfrenta a su mayor prueba de fuego interna: el relevo. Por primera vez desde su fundación, el partido deberá acudir a las urnas con un candidato que no sea Luis Abinader.

El mandatario ha sido el único rostro electoral de la organización desde 2016.
La transición hacia una figura nueva —en medio de presiones económicas y un sistema eléctrico en crisis— abre una brecha de vulnerabilidad.

Si el PRM no logra una sucesión cohesionada, el camino al 2028 podría terminar siendo la alfombra roja para el retorno de Leonel Fernández al Palacio Nacional.

El poder, al igual que la energía eléctrica, no se crea ni se destruye, solo cambia de manos. Y hoy, las manos del PRM tienen que sostener demasiadas variables calientes al mismo tiempo. 

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