La sonrisa que no hace ruido
Por : Ángel Puello
Hoy, 13 de enero, se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión.
Y sí: a veces el mayor enemigo no grita, no insulta, no da golpes. A veces solo apaga la luz por dentro y deja a la persona “funcionando” por fuera.
Hay quienes lo describen como decaimiento, falta de voluntad . Otros como un peso en el pecho. Otros como despertarse cansado, aunque hayan dormido. Y lo más duro: puede vivir detrás de la sonrisa más amable.
La cajera del banco o de cualquier negocio de atención al cliente que te saluda con brillo en la voz, impecable, eficiente, cariñosa… y cuando llega a casa se desploma en silencio. Nadie lo sospecha. “Ella siempre está bien”. Pero por dentro, no.
El niño que mira a sus padres discutir todos los días —gritos, desprecio, indiferencia— y aprende a tragarse lo que siente para “no molestar”. Se vuelve obediente, calladito, “maduro para su edad”… y esa madurez no es virtud: es defensa.
La madre soltera que lo resuelve todo, que no falla, que cocina, trabaja, cuida, paga, sonríe… y en la madrugada llora sin sonido para que nadie la vea “débil”. Ella no está buscando lástima: está buscando soluciones para no tirar la toalla .

El joven universitario que se mató estudiando para ser útil a su país, regó currículum como quien riega esperanza… y ve cómo otros, con menos mérito y más conexiones, se sientan donde él soñó sentarse. No es solo frustración: es la sensación de que la vida te está cerrando la puerta en la cara.
El hombre que aprendió que “los hombres no lloran”, que calla por orgullo, por vergüenza, por crianza, por miedo a que lo juzguen… y termina hablando con el alcohol o viviendo en su propia burbuja en soledad con aislamiento disfrazado de paz o con la rabia de la impotencia . Se le ve “fuerte”. Pero está roto por dentro.

La persona de fe que ora y ora, pero siente culpa por no “sentirse agradecida”, por no “tener motivos”. Cree que lo que le pasa es falta de Dios, cuando muchas veces es falta de apoyo, confianza o una compañía… y de un sistema que entienda el dolor humano.
El emprendedor que por fuera parece invencible, motivado , “un toro”, pero por dentro se siente desmotivado , agotado, vacío. Vive a punta de adrenalina, y cuando se apaga el ruido del día, aparece el abismo que no le deja dormir bien .
El adulto mayor que dio todo por la familia y ahora vive como “un estorbo”, mirando el techo, esperando los que no llegan porque muchas veces estos tienen también su penosa realidad . No siempre es la edad: a veces es la soledad.
Y aquí entra una verdad incómoda, pero necesaria: si de verdad deseamos ayudar a tener un mejor país , hay que entender que la salud mental no es un lujo. Es productividad, es convivencia, es seguridad, es futuro. Un país con gente quebrada por dentro no se levanta solo con discursos: se levanta con redes de apoyo reales, accesibles y con buena comunicación.
Cómo se le gana a esa niebla ( con pasos reales) llevo años escuchando testimonios de gente amiga que lo han superado y aquí te digo algunas de las fórmulas que me han revelado :
- No lo manejes en silencio. Habla con alguien confiable hoy: un familiar, un amigo, un sacerdote , un pastor, un maestro, un médico. La primera grieta al aislamiento es una conversación.
- Pide ayuda profesional. En República Dominicana existe el Centro de Contacto “Cuida tu Salud Mental” (809-200-1400) para orientación y apoyo.
- Ponle nombre a lo que sientes (aunque sea en una libreta o en el celular). Escribir baja la presión interna y ordena la mente.
- Haz lo mínimo que salva: bañarte, comer algo, salir al sol 10 minutos, caminar un poco , mira alguna serie o película que te reprograme.
- Evita decisiones grandes cuando estés en lo más oscuro. Primero estabiliza, después decides.
- Si hay riesgo inmediato, busca ayuda urgente: en el país está el Sistema 9-1-1 para emergencias.
No todo el mundo sabe pedir ayuda con palabras. Algunos lo piden escuchando canciones que retratan su estado de animo , otros con irritación. Otros con distancia. Otros con “estoy bien” repetido muchas veces o durmiendo o comiendo más de la cuenta . Otros dejan de comer.
Hoy, en este día, miremos distinto: la sonrisa puede ser maquillaje; la paciencia puede ser cansancio; el silencio puede ser una alarma. Y si te identificaste con algo de esto, envía este artículo a la persona que sabes muy bien que necesita leerlo y si este escrito es a ti que te sirve entonces quédate con una frase: no estás dañado, estás cargado… y no tienes que cargar solo. Escribe ese mensaje por Whatsapp o envía esa nota de voz que podría ser el inicio de caminar hacia la solución.
