Julio Martínez Pozo : Cuando un micrófono impone disciplina, método y agenda pública, ya no es radio: es referencia nacional
El Comunicador que a las 7AM es todo un poder de la comunicación.
Por : Ángel Puello
Desde hace meses tomé la decisión de, una vez a la semana, hacer mi valoración de figuras de los medios de comunicación que con su accionar se han convertido en referencia, hasta llegar a ser íconos en los ramos de la comunicación que asumen. Recuerdo que, además, tiempo atrás me encontré con un amigo de años que me expresó lo siguiente: “Ángel, he visto tus artículos donde escribes a lo que tú llamas figuras destacadas del país…” (al decir “a lo que tú llamas figuras destacadas del país”, ya sabía yo lo que venía luego). A continuación dijo: “Leí tu artículo sobre fulano de tal y la verdad pienso que esa figura trabaja para el grupo empresarial X; además defendió X cosa y en sus declaraciones se deja entrever que apoya a X candidato presidencial…”. La verdad es que mi amigo no sabe el favor que me hizo: me ayudó a notar algo que yo, sin saberlo, tenía instalado en mi subconsciente, y es que cuando escribo estos artículos me desprendo de las ideologías, de las posiciones políticas, de para quién trabaja tal o cual persona o si alguna vez estuvo en una polémica, y me concentro solo en el aporte de esas figuras a la comunicación del país, destacando cualidades que las presentes y futuras generaciones deben valorar.
La figura que he seleccionado esta vez es Julio Martínez Pozo, que en la actualidad se ha convertido en sintonía obligatoria de oyentes de radio de todo el país y en el extranjero, que desde las 7:00 a. m. se conectan con sus comentarios en la emisora Zol 106.5 FM, en el popular espacio El Sol de la Mañana.

Como trabajo en asesoría de imagen, comunicación estratégica, manejo de crisis y construcción o fortalecimiento de marca personal, manejo muchos estudios de mercado que me llegan y otros en los cuales he participado en su elaboración. Y la verdad es que Julio Martínez Pozo se ha convertido en una cita obligatoria de gente que desea iniciar el día con análisis. A cada momento me encuentro con personas que, si por X razón no escucharon los comentarios de las 7:00 a. m., entonces están atentos a la repetición en televisión (Telefuturo) o lo buscan en YouTube: porque cuando un comunicador se vuelve “reproducible” y “buscable”, ya no depende del momento; depende del valor.
Quien me vea escribiendo de Julio Martínez Pozo podría pensar que tengo una gran amistad con él o algún vínculo de negocios, y la verdad es que, aunque siempre que nos vemos nos saludamos con afecto, lo que existe es algo más simple y más serio: respeto profesional. Sigo sus pasos con atención desde hace años. Recuerdo que en la etapa en que don Álvaro Arvelo hijo confrontaba problemas de salud que le impedían muchas veces estar en la radio, al pensar en figuras con el talento para sostener un espacio de ese calibre, Julio Martínez Pozo siempre estuvo entre los primeros en mi listado mental.
Me ha tocado compartir con miembros del elenco de El Sol de la Mañana y me he quedado asombrado de la admiración hacia Martínez Pozo. Las personas con las cuales me ha tocado hablar lo sienten como maestro y amigo, siempre atento a dar el consejo fruto de años de experiencia en la radio, la prensa escrita y la televisión.
Martínez Pozo no se limita a opinar; estructura. Hay comunicadores que describen la noticia; otros la discuten; y unos pocos la convierten en una clase pública de método, contexto y consecuencias. Eso explica por qué su audiencia lo sigue por necesidad de brújula: para entender “qué significa esto”, “qué viene ahora” y “quién paga el costo”. Esa capacidad de lectura política —con lenguaje llano, pero con intención quirúrgica— es la razón por la que muchos lo consideran referencia del análisis en el país.
No es casualidad que su nombre aparezca asociado a proyectos de alto peso en la radio dominicana: Acroarte lo describe como uno de los comunicadores más activos e influyentes de las últimas décadas, y recuerda su condición de referente desde etapas como El Gobierno de la Mañana, hasta su rol actual al frente de El Sol de la Mañana.
A esa influencia se suma un dato que no es de vanidad, sino de trayectoria: en 2024, Acroarte incluyó a Julio Martínez Pozo entre los reconocimientos especiales de su Premio al Mérito Periodístico, una distinción que suele reservarse para carreras que ya dejaron huella.
Y si alguien cree que su impacto es “solo radio”, que revise su recorrido: Listín Diario reseñó, por ejemplo, el lanzamiento de un proyecto televisivo suyo (“Toque Final”), evidencia de que su voz ha sabido moverse entre formatos sin perder el sello: análisis, contexto y una manera de narrar lo público que obliga a pensar.
En un país donde el ruido a veces compite con la información, la figura de Julio Martínez Pozo representa algo cada vez más escaso: disciplina intelectual en horario popular. Por eso lo escuchan empresarios, choferes, jóvenes universitarios, dominicanos fuera del país y personas que simplemente quieren empezar el día sin que les vendan espejitos. Su mérito no está en “gustar”: está en incidir. Y cuando un comunicador logra incidir de manera sostenida, durante años, en la conversación nacional, entonces con Martínez Pozo estamos frente a algo que el tiempo confirma: un icono de la comunicación dominicana contemporánea.
