Opinión

Homenaje a las mujeres juristas dominicanas

Por: Julia Tavárez

Tal como he titulado este artículo, es la esencia de la obra, Mujeres en el Camino del Derecho, en donde su escritora presenta un recorrido en la historia de mujeres consagradas en el ejercicio profesional del Derecho en República Dominicana y el mundo. Para los nuevos pinos, me incluyo, es una obra literaria que educa, inspira, modela fortaleza, el valor de la ética profesional y la integridad como estandarte.

En República Dominicana la carrera de Derecho en sus inicios solo fue para hombres, hasta que llegó una mujer valiente y visionaria en 1913 siendo egresada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Pero solo es en 1918, mediante orden ejecutiva, que se confiere el derecho a las egresadas de leyes de ejercer la abogacía. Fue así como se desarrolló algo impensable en pleno 2026.

Hoy día, las mujeres representan el 64% de la nómina del Poder Judicial, según datos ofrecidos por el mismo presidente de la Suprema Corte de Justicia, el magistrado Henry Molina, en su discurso en la segunda edición del premio Mujeres del Poder Judicial 2026.

El honorable destaca el porcentaje que ocupan las féminas en el Sistema de Justicia dominicano, específicamente en la operatividad y servicio, mientras que nosotras las mujeres dominicanas anhelamos que en el futuro esas cifras sean en posiciones de mando, liderazgo y toma de decisiones.

Como bien apunta la maestra Lucy Arraya, en su obra más reciente Mujeres en el Camino del Derecho, el equilibrio entre hombres y mujeres sigue siendo un reto, pues cuando vemos la disparidad reflejada en las estadísticas de las posiciones departamentales promueve un análisis profundo. Y yo apuntaría a un enfoque de: ¿qué tan justa es la gestión de recursos humanos en la administración de justicia?

La abogada experta en derecho internacional, diplomática, maestra y, sobre todo, mujer de pensamientos firmes como es Arraya, nos lleva por un recorrido histórico imperdible para los que disfrutamos leer, aprender e inspirarnos en figuras valientes, pues inicia la narrativa en el siglo XIX en República Dominicana cuando la carrera legal era restringida para nosotras las mujeres y luego nos presenta el escenario del siglo XX.

La mujer profesional en un mundo globalizado

En pleno marzo de 2026, la realidad de la mujer en el ejercicio del Derecho es distinta a sus inicios. Pues ha forjado su propio camino a puro esfuerzo, algunas ocupando posiciones de dirección en las instancias del Sistema de Justicia, en organizaciones propias y naturales del Derecho, otras en organizaciones u asociaciones que promueven la profesionalización, tecnificación y visibilidad nacional e internacional.

A propósito, en uno de sus capítulos, Arraya resalta la mujer jurista dominicana en otras tierras. Creo firmemente en que lo aprendido en las aulas y en el ejercicio no puede quedarse en los límites geográficos, debe expandirse y fortalecerse con la adquisición de nuevas experiencias y modelos para saber representar y dar lo mejor a nuestra Patria.

Comparto en su totalidad su criterio sobre dar a conocer lo que hacemos, la visibilidad obliga a que otros reconozcan el rol fundamental de la mujer en el Derecho. Y celebro la instauración del Premio a la Mujer en el Poder Judicial, pues marca un objetivo claro, elevar y reconocer a las mujeres en el Sistema.

A pesar de los avances y conquistas en el espacio jurídico, hay muchos por hacer y se requiere de más oportunidades para las mujeres, tal como señala la escritora Lucy Arraya.

¿Quién es Lucy Arraya?

Es mujer, abogada, intelectual y docente en las universidades de mayor prestigio en República Dominicana. Ha liderado espacios importantes de diálogo y discusión legal.

La maestra Arraya, con toda seguridad exalta a la mujer dominicana en la carrera del Derecho, a las que son historia y nos inspiran, a las que hoy labran su propio camino y a las que se construyen en las aulas que mañana formarán el Sistema de Justicia de República Dominicana.

Quiero cerrar este artículo con una de las tantas frases que ella menciona en el libro: “elegir la carrera del Derecho es decidirse por encontrar el camino de la verdad, a una garantía de la igualdad, bajo un sistema jurídico donde se puede tener certeza de que en algún momento se hará justicia”.

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