Del Medio Oriente al bolsillo dominicano
Por:Daniel García Santana
Aunque los ataques del actual conflicto se están produciendo en el Medio Oriente, los bolsillos de los dominicanos podrían resultar heridos si esa situación se prolonga por mucho tiempo.
El costo de la producción industrial, de la energía eléctrica y del transporte terrestre, marítimo y aéreo está atado al precio del petróleo, cuya obtención puede mermar o enfrentar dificultades de traslado debido al conflicto en el Medio Oriente entre Estados Unidos, Israel e Irán.
Ya algunos síntomas del conflicto bélico han comenzado a sentirse. El petróleo ronda los US$100 por barril y la gasolina en Estados Unidos ha estado por los alrededores de US$3.54 por galón, un nivel que no alcanzaba desde 2023.
Las principales fuentes de ingreso de dólares a la economía nacional, como son el turismo y las remesas, también podrían convertirse en víctimas inocentes de este conflicto.
En principio, el turismo podría beneficiarse de la preferencia de los viajeros por destinos considerados seguros, como en estos momentos son países del Caribe, incluyendo a República Dominicana. Sin embargo, si el conflicto afecta la economía mundial, uno de los primeros gastos que tienden a reducir los ciudadanos de cualquier nación es el de los viajes.
Esperamos que se calmen las aguas en el Medio Oriente, para que la cantidad de turistas que visitan este país, cubierto de playas, palmeras, sol radiante y la amabilidad y sonrisa de su gente, continúe en ascenso, como ocurrió en 2025, cuando República Dominicana recibió 11.6 millones de visitantes.
Con las remesas también existe un elemento clave: la debilidad o fortaleza de las economías de los países donde residen dominicanos en el exterior. Estados Unidos es el principal de ellos y está directamente involucrado en el conflicto.
Si la economía estadounidense resulta impactada por la prolongación de la guerra, podría disminuir la cantidad de remesas que recibe la economía nacional, que el año pasado ascendieron a US$11,866.3 millones, con un aumento de 3% en comparación con 2024.
El aumento del petróleo también puede afectar sectores económicos internos, como la producción de energía eléctrica y el transporte. Los incrementos en los costos de los combustibles luego se trasladan a la producción de alimentos y a los servicios, lo que finalmente termina siendo cargado a los consumidores o subsidiado por el Gobierno para mantener el equilibrio.
Aunque no se trata de ser ave de mal agüero, sí resulta prudente prepararse para enfrentar cualquier impacto económico derivado de este conflicto bélico, procurando que el daño a las finanzas públicas y a los bolsillos de los dominicanos sea el menor posible.
