Opinión

Bad Bunny y el Super Bowl 2026

Cuando el halftime dejó de ser solo música y se convirtió en un mensaje político, que somos una sola América.

Por: Pavel De Camps Vargas

El Super Bowl LX de 2026 no será recordado únicamente por el resultado del partido ni por los anuncios millonarios que compiten cada año por captar la atención del público. El evento quedará marcado por algo más profundo y, para muchos, más incómodo: la irrupción definitiva de la identidad latina como mensaje político-cultural explícito en el escenario mediático más grande de Estados Unidos.

La actuación de Bad Bunny no fue un concierto convencional. Fue un manifiesto cuidadosamente construido a base de símbolos, silencios elocuentes y frases imposibles de ignorar. Sin proclamas partidistas, sin nombres propios proyectados en pantalla, pero con una claridad conceptual que explica por qué el show generó aplausos, lágrimas, orgullo… y una furia política inmediata.

Símbolos que hablan más fuerte que cualquier discurso

El balón: “Together, We Are America” (Juntos, somos América)

Uno de los elementos más potentes del espectáculo fue el balón de fútbol americano con la frase “Together, We Are America”. No fue un detalle estético: Bad Bunny lo sostuvo, lo mostró a cámara y lo convirtió en eje visual del performance.

El mensaje era inequívoco. “América” no es solo Estados Unidos. América es un continente que va de norte a sur, construido por inmigrantes, mezclas culturales y pueblos históricamente invisibilizados. En un país donde el término America suele apropiarse como sinónimo exclusivo de nación, el gesto fue una reapropiación semántica y política.

“Lo único más poderoso que el odio es el amor”

La frase apareció en letras gigantes sobre el escenario, como columna vertebral emocional del show. En un contexto de discursos polarizantes, xenófobos y raciales, el contraste fue deliberado: amor frente al odio, comunidad frente a exclusión, diversidad frente a miedo.

No era una consigna ingenua. Era una respuesta directa aunque no nombrada a una época marcada por redadas, muros simbólicos y políticas de “ellos contra nosotros”.

La enumeración de los países de América

Hacia el final, tras pronunciar el clásico “God bless America”, Bad Bunny enumeró uno por uno los países del continente. El gesto resignificó una frase históricamente nacionalista para convertirla en una bendición continental.

Fue uno de los momentos más comentados en redes: una América plural, diversa y hablada en español desde el corazón del espectáculo más anglosajón del planeta.

El mensaje que no necesitó nombres

Un show “no partidista”… pero inequívoco

Formalmente, el espectáculo no mencionó a ningún político ni partido. En la práctica, el mensaje fue leído de inmediato como una crítica frontal al trumpismo y su agenda antimigrante.

Las banderas latinoamericanas, el uso dominante del español, la exaltación del inmigrante y la estética caribeña funcionaron como un acto de resistencia cultural. No hacía falta decir el nombre del presidente para que todos entendieran a quién interpelaba el mensaje.

Continuidad con sus críticas al ICE

La actuación fue coherente con la trayectoria de Bad Bunny. Medios internacionales recordaron sus denuncias previas contra el ICE, las redadas migratorias y el clima de persecución vivido por comunidades latinas. Incluso se mencionó que el artista había evitado giras extensas en EE. UU. continental por temor a estas políticas.

El Super Bowl se convirtió así en la plataforma definitiva para retomar ese discurso, ya no desde un concierto, sino desde el altar mediático de la cultura estadounidense.

La reacción del trumpismo

La respuesta fue inmediata. Figuras del movimiento MAGA y el propio Donald Trump calificaron el show como una “afrenta”, un “desastre” y una “bofetada al país”.

Paradójicamente, esas reacciones confirmaron la lectura política del performance. Si no hubiera habido mensaje, no habría habido indignación.

Puerto Rico y el orgullo latino en primer plano

La bandera puertorriqueña como cierre

El final del show fue una imagen destinada a la historia: Bad Bunny levantando la bandera de Puerto Rico mientras sostenía el balón con el mensaje continental.

Fue una reivindicación clara de la isla dentro del relato americano, recordando su condición política ambigua y su enorme peso cultural dentro de EE. UU.

La reivindicación del alma latina

Reguetón, dembow, ritmos caribeños y español dominaron un escenario que históricamente ha priorizado el pop y el rock anglosajón. La prensa internacional coincidió en una lectura: el halftime reivindicó el alma latina de Estados Unidos, no como moda, sino como realidad estructural.

Política sin mítines: símbolos, no consignas

El gran mérito del show fue su forma. No hubo eslóganes electorales ni discursos clásicos. Hubo símbolos, coreografías, idioma, silencios y decisiones estéticas.

Esto encaja con la carrera de Bad Bunny como figura del “reguetón de resistencia”: orgullo boricua, defensa del migrante, crítica a la exclusión y una visión de América como comunidad de pueblos.

Impacto mediático: cifras que explican el terremoto

Audiencia televisiva

  • Audiencia global estimada del Super Bowl LX: 127.7 millones de personas.

  • Proyecciones preliminares sitúan el halftime de Bad Bunny en torno a 142.3 millones de espectadores, superando récords históricos.

La elección de un artista latino urbano fue clave para atraer audiencias jóvenes e hispanas, fundamentales en la era del streaming.

Explosión digital y redes sociales

En redes sociales, el impacto fue aún mayor:

  • Más de 30 millones de menciones relacionadas con el halftime en las primeras 24 horas.

  • El hashtag asociado al show dominó tendencias globales en X, Instagram y TikTok.

  • Clips del balón con “Together We Are America” superaron cientos de millones de visualizaciones acumuladas en formato corto.

  • El engagement latino fue especialmente alto en EE. UU., México, Puerto Rico, República Dominicana, Colombia y Argentina.

El halftime no solo se vio: se discutió, se peleó y se defendió en tiempo real.


NFL, marcas y capital simbólico

Para la NFL, el resultado fue estratégico: rejuvenecimiento de audiencia, diversificación cultural y una conversación global amplificada. La alianza con Apple Music y Roc Nation demostró que el halftime es hoy una palanca cultural, no solo musical.

Para las marcas —con spots que superaron los 10 millones de dólares por 30 segundos—, la polarización elevó el valor de visibilidad. Y para Bad Bunny, el impacto fue doble: capital simbólico y capital económico, difícilmente replicable por otro escenario.

Aquí está la tabla comparativa de los shows de medio tiempo del Super Bowl ordenados por audiencia de mayor a menor:

Comparativo de Audiencia: Halftime Shows del Super Bowl

PosiciónSuper Bowl / AñoArtista(s)Audiencia (millones)Notas destacadas
1️⃣LIX – 2025Kendrick Lamar133.5 MRécord histórico de show más visto de todos los tiempos.
2️⃣LVIII – 2024Usher123.4 MCon invitados especiales y enorme alcance.
3️⃣LVII – 2023Rihanna121 M (ajustado)Halftime masivo con impacto cultural; récord de audiencias en su momento.
4️⃣XLIX – 2015Katy Perry118.5 MRécord importante antes de los grandes shows modernos.
5️⃣LIV – 2020Shakira & Jennifer Lopez103 M (estimado)Show latino emblemático previo a Bad Bunny.
LX – 2026Bad Bunny + invitadosProyección: >142 M+Proyección supera a Shakira/J.Lo y apunta a competir con los mayores récords históricos.
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