En la LMD que preside Víctor D Aza , se despiden los retos de Ramón Alburquerque
La icònica frases de “Entren To” fue exclamada durante el gobierno del ex presidente Leonel Fernadez en un momento en que se pretendía desconocer la institucionalidad.
Por Gloria Araujo
Los restos del exsenador y expresidente del Senado, Ramón Alburquerque, regresaron este fin de semana a un escenario que quedó grabado en la memoria política dominicana: la Liga Municipal Dominicana (LMD), donde hace casi tres décadas estalló la frase que todavía hoy funciona como símbolo de rebeldía institucional y defensa de la democracia.
En medio de un ambiente solemne, dirigentes municipalistas, militantes y figuras públicas acompañaron la exposición del féretro. Allí, el presidente de la LMD, Víctor D’Aza, visiblemente conmovido tomó la palabra para un gesto poco común en actos oficiales: pidió disculpas públicas —en nombre de quienes lo criticaron en su momento— por aquella expresión que surgió en un instante de tensión y de impotencia. D’Aza explicó que no fue un acto de agresión, sino un desahogo humano ante una situación que parecía cerrarle el paso a la institucionalidad.
La escena, sin embargo, no se quedó en la emoción del adiós. Volvió a contarse el origen del episodio que marcó a la LMD y a la política nacional. De acuerdo con el relato de Jesús “Chú” Vásquez, entonces vicepresidente del Senado, todo arrancó cuando un grupo de legisladores buscaba entrar al edificio para asistir a un senador enfermo que necesitaba medicamentos. Se convocó una reunión, se decidió ir “sin alma de fuego”, y Alburquerque llevó consigo la Constitución, como una forma de afirmar que lo que estaba en juego no era una simple visita: era el respeto a la autoridad civil y a la voluntad democrática. Al llegar, el acceso fue impedido por el dispositivo policial y, tras intentos de diálogo sin resultado, estalló el momento que terminó inmortalizado.
Otros recuentos periodísticos añaden el contexto de fondo: la LMD atravesaba una crisis ligada a la elección de su secretario general y al choque de fuerzas políticas de la época por el control del organismo.
Y aquí entra un punto que, con el paso del tiempo, muchos dominicanos siguen interpretando como una advertencia histórica: en 1999 el presidente de la República era Leonel Fernández, entonces líder del PLD; hoy encabeza la Fuerza del Pueblo y mantiene abierta su ruta política con la mirada puesta —según distintas lecturas y movimientos dentro de su propio espacio— en un eventual retorno presidencial en 2028.
En aquel momento, se recuerda que el hecho generó críticas durísimas y una polémica que trascendió el edificio: sectores del debate público llegaron a señalar que “la mano del poder” estuvo detrás del cerco y la ocupación que muchos interpretaron como una señal preocupante de control institucional. Esa lectura —controvertida y discutida— fue alimentada por el clima político de la época y por la sensación de que se intentaba imponer una decisión pasando por encima de la presión ciudadana. En ese marco, la repercusión nacional e internacional del episodio y la contundencia del gesto de Alburquerque convirtieron aquel “¡Entren to’!” en una especie de freno simbólico: una llamada a defender la institucionalidad cuando parecía secuestrada.
