“Cultura de lo fácil” monseñor Morel Diplán
La “cultura de lo fácil”, de lo cómodo y de la riqueza a cualquier precio es otro de los aspectos que le inquietan, ya que muchos jóvenes han encontrado allí la única salida para desarrollarse.
“No importa cómo tú lo hagas, lo importante es que tú tengas y que tú seas; hemos pasado del ser al tener”, son algunas de sus conclusiones tras testificar otras tantas realidades del día a día criollo. A la vez, la globalización ha permitido que otras culturas influencien incluso en la emancipación temprana de los hijos.
Sobre esto, monseñor Morel Diplán, quien llama frecuentemente a su madre de 90 años y encuentra descanso en los momentos que comparte junto a su familia, invitó a que los niños, niñas, adolescentes y jóvenes valoren a sus padres, que los cuiden y los disfruten.
A los propios sacerdotes suele decirles que la familia orienta hoy: “si tú no tienes un referente familiar, y les insisto en eso, vas a fracasar porque te vas a meter en una familia, unos amigos, una comida, una cosa por allá y, cuando viene a ver, te desorientas”.
El arzobispo coadjutor añadió que la iglesia tiene que seguir promoviendo esos valores para asegurar el futuro y el bienestar de este país, así como también de la sociedad en sentido general.
Bajo perfil
A monseñor Morel Diplán no le gusta mucho el “ruido” o hacer cosas para ser visto; sin embargo, se conoce por su participación mediadora en el diálogo entre comunitarios de la provincia Sánchez Ramírez y la Barrick Pueblo Viejo mientras era obispo de La Vega, cargo que desempeñó desde el 18 de octubre de 2024 hasta su nombramiento como arzobispo coadjutor.
Fue criado en Licey al Medio, municipio de Santiago de los Caballeros conocido por sus protestas, y confesó que lo vivido allí le ha ayudado bastante en su ministerio sacerdotal, otorgándole no solamente piedad, sino también sensibilidad ante los problemas que aquejan a las comunidades.
“Me ha creado mucha sensibilidad porque vi muchas situaciones de injusticia, de maltrato y sobre todo con los compañeros que yo veía que la policía los maltrataba, los golpeaba (…) uno no puede ser indiferente a esta realidad”, declaró durante el desayuno.
Esto lo ha motivado a ser voz de aquellos que no tienen o que quisieran hablar y no pueden o nadie le escucha. Morel Diplán concluyó invitando a las autoridades a también ser sensibles a estas realidades, a que “escuchen las cosas”.
