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Boca Chica: un destino que es más que sol, playa y pescado

Cuando se habla de hoteles exclusivos y experiencias personalizadas, destinos como Punta Cana, La Romana, Puerto Plata y Samaná son los primeros en posicionarse en la fila. Sin embargo, el municipio de Boca Chica se abre camino en esta lista con un paraíso ecológico escondido pensado para consentir a las familias dominicanas.

A tan sólo 35 minutos del gran Santo Domingo, en Boca Chica, se encuentra un complejo turístico independiente con hermosas áreas verdes y acogedoras zonas privadas. En medio de una gran diversidad de árboles y naturaleza, el Hotel Boutique Brunei cobra vida y se convierte en uno de esos escapes ideales para un pasadía en pareja o una estadía con toda la familia.

A diferencia de las grandes cadenas de resorts, los hoteles tipo boutique ofrecen una experiencia más íntima y personalizada, justo la visión a la que la referida propiedad apostó desde su inauguración en 2023: un espacio exclusivo y relajado con áreas pensadas para el descanso pero también para la diversión de todos sus visitantes.

La risa de los niños que se escuchan desde el parque de juegos y el sonido del agua en las piscinas al nadar son el cálido recibimiento que te acogen al llegar al lugar. También es reconfortante descubrir la vida animal que se esconde entre los establos: desde pavos reales, conejos, gansos y una pequeña familia de patos, hasta adorables ponys y caballos listos para ofrecer a los huéspedes una vuelta por el lugar.

Todo inició en el núcleo familiar

El proyecto inició como un negocio familiar, así lo explica Ylka Taveras, directora ejecutiva, junto a su hija Perla Hernández, gerente general de Brueni, quienes explican que iniciaron con tan sólo una villa y luego fueron creciendo, dando forma a esta nueva oferta turística: “Por lo que vimos en la zona y en conversaciones con otros familiares, la idea surgió de mi hija y su esposo, el beisbolista Yadier Álvarez, ellos iniciaron con este deseo de hacer algo para poder vacacionar y así se fue desarrollando”. Expresó Taveras.

Hoy en día, el hotel cuenta con la Villa Anacaona, un alojamiento privado de dos niveles para hasta 12 personas, equipada con cocina fría, área de comedor, 4 habitaciones, piscina particular, mesa de billar, BBQ, terraza, bar y áreas de descanso.

A esto se le suman otras 23 habitaciones ubicadas en distintas zonas estratégicas del lugar y divididas entre Junior Suite Guarionex (con vista al jardín), Suites Caonabo (con vista a la piscina y al jardín) y Villa Cayacoa (con vista al jardín), con opciones para parejas, familias y grupos. Además, posee dos áreas de piscinas de libre acceso para adultos y niños, jacuzzi, zona para practicar bicicleta, cancha de baloncesto, tenis y fútbol. Por si fuera poco, también cuentan con helipuerto, four wheels, Kids Club, zona de juegos inflables, salón privado para eventos, sauna, gimnasio, restaurantes y áreas de descanso al aire libre.

La gastronomía también es parte de la experiencia

Desde las diferentes áreas nombradas en honor a la historia taína de quisqueya, el hotel lleva su concepto cultural hasta su selecta y exquisita gastronomía que explora y se divierte con diferentes sabores, fusiones y texturas del menú tradicional dominicano. Una carta cuidadosamente pensada por el Chef español Sergio Granado, que se especializa en platos dominicanos desde hace más de 10 años.

El chef explicó que su pasión por la cultura dominicana lo ha llevado incluso a estudiar la historia culinaria y social del país. Esto, para poder entender el comer habitual del ciudadano local y lograr así elevar la experiencia gastronómica desde la raíz.

El menú posee una amplia oferta, incluyendo desde platos típicos con el tradicional Chillo de Boca Chica y un menú más simple para niños, hasta elaboraciones para los paladares más exigentes como el filete de res angus y risottos de langosta o parmesano.

El concepto

El hotel está centrado en la sostenibilidad, pero a la vez en transmitir la belleza y la calidez del trópico, siendo el centro de sus espacios los detalles inspirados en el mar, la naturaleza, los animales, el arte y la flora local, con una especial atención a la vida que alberga el complejo: “Somos muy atentos con esa parte, hay un personal que está solamente para esas plantitas hermosas que vemos afuera, también somos muy amigos de los animales”, afirmó la directora.

A esto se le suma la hospitalidad del personal, quienes ofrecen un servicio personalizado y de alta calidad, asegurando la comodidad y el bienestar de sus huéspedes. Desde la recepción hasta quienes sirven en los restaurantes, la amabilidad y el buen servicio destacan el nombre del lugar.