Internacional

La Princesa Leonor llega a su primer día en la Universidad Carlos III entre una gran expectación

No había olvidado la universidad a los jóvenes que durante el año la frecuentan cuando éstos comenzaron a regresar a sus aulas, tras un verano sofocante, minutos antes de las 9 de la mañana del primer lunes de septiembre. Parecían sus andares confiados, pero en los ojos de quienes pisaban por primera vez la Universidad Carlos III de Madrid asomaba el desconcierto de los nuevos comienzos. Lo habitual en quienes se adentran en una institución que promete ser, si no un alimento para el intelecto, al menos uno para la experiencia social. Por añadidura, se topaban los alumnos con medios de comunicación dispuestos a la entrada del campus de Getafe, algo poco habitual para las anuales jornadas de bienvenida. Todos conocían allí, pues era difícil ocultarlo y en ningún momento se pretendió, que la noticia se encontraría esta mañana en sus pasillos, en sus aulas. Que Leonor de Borbón y Ortiz, en definitiva, compartiría con ellos pupitre. La Princesa de Asturias y futura Reina del país, era una de esas jóvenes que esta mañana franqueaban las puertas de un nuevo comienzo.

Entraba bajo la atención de decenas de congregados, entre otros tantos alumnos, frente a las cámaras y miradas de profesores y futuros compañeros. Los había que observaban su caminar incluso desde las ventanas de los despachos, lugar privilegiado desde el que vislumbraban transcurrir la escena. La veían entrar, sencilla, con camisa blanca y pantalón vaquero, bolso negro y el pelo recogido en una trenza. Con expresión serena ha saludado al rector, Ángel Arias, a la vicerrectora de estudiantes, Pilar Otero, y al decano de Ciencias Políticas y Sociales, Antonio Descalzo.

«Estaba muy ilusionada, muy contenta, con ganas de empezar y conocer a sus compañeros», ha asegurado Arias, tras entrar Leonor por las puertas que la llevarían a una primera presentación impartida por la vicedecana y, después, a una clase de teoría del derecho. Las siguientes jornadas de la Princesa de Asturias comenzarán a las 9 de la mañana y finalizarán en torno a las dos de la tarde, «unos días antes, otros días después, dependiendo del encaje de los horarios». Tendrá un día libre, los jueves, en el que no deberá acudir a clase pero en el que sí «hay seminarios, actividades culturales, académicas, hay humanidades».

(Tania Sieira)

Mantener la normalidad de todo inicio de curso era la pretensión de la Universidad Carlos III de Madrid, pero no es baladí tener por alumna a una Princesa y los ánimos no eran los de un día cualquiera. La normalidad no era la tónica, a las 9 de la mañana, en la calle Madrid de Getafe. Rasgaba la costumbre de un día cualquiera la seguridad, aunque discreta, desplegada por su presencia. La rompían con sus cámaras, micrófonos y plumas los medios de comunicación congregados, que detenían alumnos en su camino a las aulas con la intención de sondear los ánimos que provocaba su presencia. Destruía también la naturalidad una marquesina con coronas de plástico en la que se publicita una empresa con un eslogan de «Bienvenida a la uni, Princesa».

Desde la universidad confían y trabajan para que, a pesar de la excepcionalidad del primer día, se pueda mantener la normalidad de cualquier otro curso universitario. «Confío en la alta responsabilidad de los estudiantes, de la juventud. Va a tener unos compañeros excelentes y que van a ser muy respetuosos, como han sido siempre», ha apuntado el rector, alabando a quienes acuden a la facultad. Pero fuera de las clases, en el exterior, los móviles son una constante y los alumnos congregados graban su entrada, que algunos aplaudían. También la prensa se disputaba una de las imágenes del día. «Acabamos de ver que va a ser difícil. Ha sido llegar y todo el mundo con el móvil grabándola, yo incluida», contaba una alumna tras ver a la Princesa. En el interior de las clases, los móviles están prohibidos salvo indicación contraria del profesor y en la que estudie la Princesa se autorizará «depende de la clase, de lo que se vaya a hacer y trabajar», según ha apuntado el decano.

Entre los que serán sus compañeros, las opiniones varían entre la ilusión y la indiferencia. Aseguran que, de encontrársela por pasillos y aulas, será tratada como una más. «Veo como un honor que haya escogido estudiar en la Carlos III, como yo. Estoy muy ilusionada, a ver si me la encuentro por los pasillos», cuenta, entre risas, Inés, que este año empieza el doble grado en Derecho y Economía. Como ella, Alba cree que el desarrollo de su vida universitaria será «completamente normal». «Están intentando que lleve una vida normal, así que creo que con el paso de las semanas lo conseguirá», añade esta joven, que asegura sentir indiferencia ante su presencia.

Tenía algo de incógnita, la Princesa, cuando alcanzó la mayoría de edad. No era por falta de interés en su figura, sino porque, hasta entonces, sus apariciones públicas habían sido contadas, dosificadas en estrategia de la Casa Real. Pero creció después, desde el comienzo de su formación militar en 2023, la exposición pública de una ya joven adulta. Y era de sobra conocido, tras su anuncio el pasado abril, que este lunes la futura Reina de España daba comienzo una formación universitaria en el campus de Getafe de la Universidad Carlos III de Madrid.

Atrás ha quedado la solemnidad castrense que los últimos tres años ha caracterizado su formación. Las maniobras militares, el buque escuela Juan Sebastián de Elcano o surcar el cielo con el Pilatus PC-21 son ya cosa del pasado, de la memoria y del aprendizaje. Sobre si echará o no en falta la vida como soldado no se ha pronunciado Leonor esta mañana porque hoy cargaba sobre sus hombros el peso de ser la futura Reina de España, pero también la ligereza de quien se adentra, como cualquier veinteañero, en cuatro años repletos de primeras veces. Así quería hacerla sentir la universidad, convertirla en una alumna más, sin discursos institucionales y formalidades aparte.

Sí habló sobre la continuidad de su formación en junio, durante la ceremonia de entrega de la medalla de oro de la Región de Murcia en el Palacio de San Esteban, donde demostró en palabras su entusiasmo por esta nueva etapa y dijo no ser ya «la misma persona que llegó a Zaragoza a mediados de agosto de 2023». Porque el tiempo pasa para todos y pese a todos y hoy, pasa el tiempo para una princesa que ahora es, también, una universitaria.