Elbin Castillo: el pastor al que una labor altruista lo llevó a conocer la fe
Eso de que el aura buena o mala de una persona se puede percibir, al parecer es cierto. El comentario cobra sentido por la paz que se sintió durante la conversación sostenida con el pastor Elbin Castillo. Claro, no se puede meter la mano en la candela por nadie, se suele decir en República Dominicana, pero no puede pasarse por alto ese don que tiene el dueño de esta historia.
No es porque hable pausado y de forma convincente. Tampoco porque su comportamiento es sereno. Es simplemente porque su sola presencia “habla” de un hombre que tiene a Dios como centro de su vida. Ramón Benzan, periodista de este medio, también ha notado esta virtud. Fue él quien recomendó que se le considerara para esta entrevista.
Puntual, Elbin llegó a LISTÍN DIARIO. No perdió tiempo en dar detalles de lo que hace para cumplir con la misión que el Señor le encomendó: ayudar al prójimo a través de la palabra y de acciones concretas.
Claro, en el camino ha habido piedras que le han dificultado concretar algunas labores. No se ha detenido a pensar en lo que no se puede hacer, sino en lo que sí se puede lograr cuando hay fe, se tiene a Dios de su lado, y se posee fuerza de voluntad. Al parecer predica con la frase: “Ayúdate que yo te ayudaré”.
No fue una decisión suya el pertenecer a la iglesia. Un plan perfecto del Señor lo acercó a ella, tal vez de una manera que jamás pudo imaginar. “Donde yo vivía había unas señoras envejecientes que querían ir a la iglesia, pero se les dificultaba, y el pastor de entonces, me pidió que las ayudara para que pudiera ir a escuchar la palabra de Dios”. Eso fue en el año 1993 y, hasta la fecha nunca más ha salido del camino de la fe.
Su labor altruista lo condujo a conocer las maravillas de seguir el camino correcto de la vida. Ya para el año 2000 era pastor de la iglesia, donde aún está sin dejar de capacitarse y realizar la obra que entiende le corresponde a los líderes religiosos: ayudar a los demás.
Preparación para servir mejor
Elbin está claro en que hay una gran diferencia entre lo que es servir y servirse. Escoge la primera, y lo ha hecho buscando formas de impactar de manera positiva, no sólo a la Comunidad Cristiana de Restauración, sino a los residentes de Los Molinos de Villa Duarte donde está esta iglesia. Los programas que desarrollan impactan a jóvenes embarazadas, a niños, y a familias que necesitan de la palabra de Dios y de acciones que repercutan en una mejor calidad de vida.
No comulga con eso de ser pastor sólo porque se tiene fe y entrega a la religión. “Yo creo que, como en todo, debemos ser disciplinados para poder lograr la transformación personal que queremos y hacer que esa transformación beneficie a otros. También se necesita mucha preparación y conocimiento para llevar el mensaje y saber cómo llevarlo”. Por esto, seguro es que se ha capacitado profesionalmente el hombre que estudió Mercadeo, que ya tiene tres maestrías en áreas afines con la religión y, por si fuera poco, cursa un doctorado también en el tema.

Ante este proceder que, desde lo que cuenta y muestra, se ve correcto, hubo que hacerle una pregunta: ¿Qué opina de las críticas que abundan en la actualidad sobre algunos pastores? Su respuesta fue cautelosa, pero expresa con responsabilidad lo que cree.
“No puedo decir que es verdad o mentira lo que hablan, no puedo acusar a nadie, lo único que sé es que la fe no se comercializa, y que el diezmo debe ser algo voluntario, no una imposición”. Así es como funciona en la comunidad a su cargo.
Desde su rol como pastor, realiza una labor que no se limita en llevar a la gente la palabra de Dios. Varios programas que se desarrollan en la iglesia a su cargo, y en la comunidad son el testimonio vivo de lo que realmente entiende, es su misión como siervo del Señor.
«La fe es el arma más poderosa que tiene el ser humano para no rendirse ante la adversidad»
Elbin Castillo vive amparado en su fe. Como pastor de la Comunidad Cristiana de Restauración, de Los Molinos de Villa Duarte ha enfocado su labor, no sólo en llevar la palabra a los feligreses, sino en mostrarles con acciones que sí es posible vencer la adversidad cuando se tiene al Señor en centro de todo.
Su testimonio que, con la ayuda de Dios, todo puede vencerse. «En la familia, en los trabajos, en la sociedad y en el mundo es Él el que tiene el control de todo». Por creer así es que en todo lo que hace le da su protagonismo a la fe. Su vida personal va en consonancia con su consagración a la iglesia. Lleva 29 años casado con Wendy Santana, con quien ha procreado a cuatro hijos: Nocole Marie, Miguel Elías, José David y Amy Elizabeth.
Viendo la coherencia de lo que dice y lo que hace, había que hacerle la pregunta: ¿Qué le cambiaría usted al mundo actual? Su respuesta se enfocó en lo que no se debería hacer. «Lo que no debemos tener es ese interés marcado por lo material, por la vanidad… Todo eso es pasajero, y al final, quien siempre se queda con nosotros es el Señor». Con esta opinión deja claro que son esas cosas triviales las que han dañado el proceder de algunas personas.
Si bien le preocupa la convulsión del mundo, también se ocupa de orientar y dar respuestas a la comunidad para que esta práctica no continúe arropando a la humanidad. Las acciones de la iglesia que representa disponen de programas para aportar su granito de arena al respecto.
Programas de ayuda

Por ser un hombre que vence la adversidad en el camino con el arma de la fe y el amor al prójimo, Elbin ha establecido alianzas con entidades internacionales que puedan ayudarle a brindar educación, alimentación, salud y otros beneficios a los feligreses y residentes del sector donde está la comunidad a su cargo.
Él sabe que en los niños está el futuro de los pueblos, y es ahí donde tiene puesto el ojo. «Desde hace 20 años tenemos un convenio con una organización llamada Compasión Internacional. A través del respaldo que nos ofrecen, ayudamos a menores con asistencia en salud física, emocional, así como con una alimentación adecuada para garantizar su bienestar y mejor aprendizaje». Ahora mismo hay 225 recibiendo una atención integral. El espiritual también cuenta.
De ese programa que lleva más de dos décadas de implementado, han salido muchos profesionales, jóvenes de bien, alejados de vicios, del ocio y del ambiente de violencia que a veces reina en sectores que viven en la vulnerabilidad.
Su mayor atención la fija en las necesidades de la comunidad. Por esto, otro programa que funciona es el del amparo a jóvenes embarazadas. Éstas reciben orientación, atención médica periódicamente, las vitaminas necesarias para fortalecer a la madre y a la criatura. Este servicio lleva por nombre Supervivencia Infantil. Después que nace la criatura, se continúa el monitoreo, y esos niños, cuando tienen la edad, pasan al programa infantil arriba descrito.
Pero esto no se queda ahí. Existe otra apuesta que involucra a la salud de los munícipes del sector de Villa Duarte. En el centro médico de la iglesia, pueden acceder a servicios de ginecología, odontología, psicología, cardiología y otras áreas de igual importancia.
Lograr todo esto es lo que le ayuda a Elbin a responder el por qué es un hombre que no se rinde. «Porque a pesar de las dificultades que se presenten en el camino para lograr ayudar al prójimo, siempre hay una fuerza divina que nos empuja a no dejarnos vencer, y apelar a Dios para que nos acompañe siempre en todo lo que hagamos».
Por pensar así hoy tiene una comunidad con jóvenes con propósito y alejados de los vicios, familias fortalecidas y comunidades con fe y fuerza para no tirar la toalla.
