IDEICE y Jesús Andújar: una gestión silenciosa que comienza a ganar alta valoración
Cuando la educación se piensa con datos, investigación y visión de país, las instituciones empiezan a hablar por sus resultados
Por : Hector Almonte
Sin hacer ruido innecesario, sin estridencias mediáticas y sin apostar al protagonismo vacío, el Instituto Dominicano de Evaluación e Investigación de la Calidad Educativa, IDEICE, bajo la dirección de Jesús Andújar Avilés, comienza a ser mencionado con una valoración cada vez más positiva dentro y fuera del sistema educativo dominicano.
Y eso no es casualidad.
El reciente lanzamiento del Laboratorio de Políticas Públicas Educativas, IDEICE LAB, y del Sistema de Indicadores de Calidad Educativa, SICE, representa un paso de gran importancia para una institución que tiene una misión clave: producir evidencias, evaluar procesos, estudiar la realidad educativa y aportar información útil para mejorar la calidad de la educación dominicana.
En un país donde muchas veces se toman decisiones desde la improvisación, el entusiasmo político o la presión del momento, que una institución pública insista en hablar de datos, evaluación de impacto, indicadores, investigación y evidencia científica merece ser reconocido. La educación no puede seguir manejándose a ciegas. Para mejorarla, primero hay que medirla, estudiarla, entenderla y corregirla con seriedad.
Ahí es donde el IDEICE comienza a ocupar un espacio de mayor relevancia nacional.
La apertura del IDEICE LAB, desarrollado en colaboración con el Laboratorio de Innovación para el Desarrollo de la Universidad de Chicago, apunta precisamente a conectar las prioridades de la política educativa con métodos técnicos de evaluación, uso responsable de datos administrativos y generación de evidencias para la toma de decisiones públicas. De igual manera, el SICE busca integrar informaciones del sistema educativo sobre acceso, equidad, inclusión, aprendizajes y gestión, facilitando una mirada más clara sobre los avances y desafíos del sector.
Pero más allá de este anuncio, hay otros elementos positivos que se vienen comentando sobre la gestión de Jesús Andújar. Se habla de una dirección que ha procurado fortalecer la institucionalidad, relanzar programas de investigación, acercar más el IDEICE a las aulas y los territorios, y dar mayor visibilidad a iniciativas como Conoce tu Regional Investigando, Joven Investigador, Semilleros Escolares de Investigación y el Premio a la Evaluación e Investigación Educativa Transformadora.
También se valora el esfuerzo por ampliar la producción científica, promover espacios de divulgación, incentivar la participación de docentes investigadores y consolidar redes de colaboración nacional e internacional. No son acciones de impacto superficial. Son pasos que, bien sostenidos, pueden ayudar a cambiar la forma en que se piensa y se decide la educación dominicana.
Jesús Andújar parece entender que dirigir el IDEICE no es ocupar una oficina, sino darle sentido a una institución que debe servir como cerebro técnico del sistema educativo. Y eso, en estos tiempos, vale mucho.
El país necesita menos discursos vacíos y más instituciones que produzcan conocimiento útil. Necesita menos improvisación y más decisiones basadas en evidencias. Necesita menos ruido y más resultados.
Por eso, sin exageraciones, hay que decirlo: el IDEICE comienza a recuperar presencia, prestigio y valoración. Y bajo la conducción de Jesús Andújar, esa institución puede convertirse en una de las piezas más importantes para construir una educación dominicana más seria, más justa y más efectiva.
