Una ley contra la violencia que deben aprobar
Por: Marien Aristy Capitan
Obediente, dócil y callada. Así es la mujer perfecta, esa a la que se educa desde la primera infancia para que sea la esposa abnegada que cuida, sin discutir ni oponerse jamás a nada, y se olvida de ella porque la familia está primero.
Sí, la familia importa. La estabilidad, también. Pero, ¿Qué pasa cuando en ese círculo íntimo la mujer vive controlada, amenazada, agredida, insultada…? ¿Qué se hace cuando, cansada de las heridas emocionales, decide terminar pero su exmarido luego se niega, acecha, persigue y amenaza como escribió Indhira Carolina Beltré en su diario? ¿Quién protege a estas mujeres si no pueden abandonarlo todo para irse a una casa de acogida?
Para el presidente de la cámara baja, don Alfredo Pacheco, el Congreso cumplió al penalizar con hasta 40 años de prisión a los feminicidas (muchos se suicidan). Olvida, sin embargo, que el Proyecto de Ley Orgánica Integral para la Prevención, Atención, Persecución, Sanción y Reparación de la Violencia contra las Mujeres lleva más de 10 años en los archivos legislativos.
Esa ley establece educar desde las aulas en la prevención y detección, garantiza los derechos laborales de las víctimas y les ofrece programas de recuperación, busca reeducar a los agresores… y otras tantas cosas urgentes. ¿Por qué esa no pasa?
