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Qué pasa si muere alguien durante un crucero como el del hantavirus: dónde permanece el cuerpo y cuál es el protocolo a seguir

A las 19 horas de este lunes está previsto que el MV Hondius zarpe de Tenerife rumbo al puerto de Rotterdam después de que finalice el desembarco de pasajeros cuando llegue el último avión procedente de Países Bajos. El barco partirá solo con la tripulación, de una veintena de personas, y el cadáver de un hombre de nacionalidad alemana de 80 años, que falleció el pasado 2 de mayo por el brote de hantavirus.

En total, tres personas han muerto hasta ahora por la enfermedad, todas ellas pasajeros del crucero, y dos lo han hecho a bordo del barco. El primero fue un hombre neerlandés de 70 años cuyo cadáver fue desembarcado en Santa Elena el 24 de abril tras dos semanas navegando por el Atlántico -su mujer, de 69, que bajó del buque con él, fue la segunda fallecida y perdió la vida en Johannesburgo (Sudáfrica) dos días después cuando intentaba volver a su país-.

El tercer fallecido perdió la vida el pasado 2 de mayo y su cuerpo también permanecerá varios días a bordo del barco antes de poder iniciar los trámites de repatriación. Pero, ¿cuál es el procedimiento que se sigue cuando alguien fallece durante un crucero y dónde permanece el cuerpo mientras el viaje continúa?

El Hondius llevaba a bordo un médico para solucionar o tratar alguna emergencia y dispone de una pequeña enfermería para lesiones leves, pero cuando la indisposición es grave, el pasajero en cuestión debe ser evacuado al hospital más cercano. Así se procedió con uno de los pasajeros que, el 24 de abril, comenzó con fiebre, dificultad respiratoria y un cuadro compatible con neumonía. Su estado se agravó en los días siguientes por lo que fue evacuado en avión a Sudáfrica el 27 de abril e ingresado en la UCI.

Pero esto no fue posible con el primer fallecido por hantavirus del viaje. El 6 de abril, el hombre de 70 años inició un cuadro caracterizado por fiebre, cefalea y diarrea leve mientras se encontraba a bordo. En los días siguientes, empeoró hasta fallecer el 11 de abril, sin que se llegaran a realizar pruebas microbiológicas. El Hondius estaba todavía surcando el océano, por lo que el cuerpo pasó más de dos semanas en el barco hasta que pudo bajar en Santa Elena el día 24.

Entre los muchos artículos que los cruceros deben llevar, como botes o chalecos salvavidas, los barcos disponen de bolsas para cadáveres para afrontar este tipo de situaciones a bordo. Disponen de una pequeña morgue situada en las zonas más bajas del barco, separadas de las áreas de almacenamiento de alimentos y del pasaje, y cuentan con una sala refrigerada y los barcos más grandes tienen capacidad para hasta 10 cuerpos en unidades refrigeradas separadas.

El capitán debe estar informado

Como máximos responsables, el capitán y los oficiales de la naviera deben ser conocedores de la defunción a bordo y es habitual que se informe también a la Guardia Costera y a las autoridades de las aguas territoriales por las que navegue el barco, como informan desde Generali. El capitán debe registrar la muerte y cualquier dato pertinente en el libro de registro oficial de a bordo.

En el caso del Hondius, el capitán Jan Dobrogowski comunicó también a todo el barco que un pasajero había fallecido la noche anterior por lo que inicialmente se creía que eran «causas naturales» y que «no era infeccioso».

Descarga del cuerpo

El cuerpo de una persona fallecida deber permanece en la morgue sin que pueda ser manipulado -para una investigación posterior si es necesario- hasta que llega al puerto principal más cercano, donde se descarga discretamente por una salida independiente.

Sin embargo, esto depende de si el país de destino acepta al fallecido y emite un certificado de defunción. Algunos puertos pequeños de Asia y África, por ejemplo, se niegan a aceptar restos humanos procedentes de un barco. En el caso de España, donde se encuentra fondeado en Hondius con el tercer fallecido a bordo, también se ha negado a bajar el cadáver para que se dirija a Países Bajos, país al que pertenece el buque y donde será desinfectado.

Unos 200 pasajeros mueren en cruceros

Aunque la muerte de una persona a bordo es una tragedia que puede llamar la atención, lo cierto es que alrededor de 200 pasajeros mueren en cruceros cada año, según los datos de la compañía Oz Cruising, quien matiza, además, que no es una cifra alta teniendo en cuenta la enorme cantidad de personas que viajan en cruceros anualmente.

El perfil de estas personas, en su mayoría, es de gente mayor que fallecen por causas naturales. En Hondius, donde ha tenido lugar el brote de hantavirus, las tres personas que han perdido la vida tenían entre 69 y 80 años.

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