Muere Ted Turner, el hombre que inventó las noticias en tiempo real
En una era de polarización y creciente adoctrinamiento mediático, Ted Turner, el mítico fundador de CNN, defendía una noción simple del periodismo televisivo: «La idea de las noticias en televisión, o de cualquier tipo de noticias, es informar a la gente sobre las cosas que necesita saber».
Turner murió este miércoles a los 87 años, después de haber cambiado para siempre la forma en que el mundo se informa. Con CNN, lanzada en 1980, convirtió la actualidad en un servicio permanente, global y en directo, disponible a cualquier hora y no sólo en los informativos de la noche.
Su gran intuición fue entender que las noticias ya no podían esperar. CNN lo demostró durante la primera guerra del Golfo, en 1991, cuando sus corresponsales Peter Arnett, Bernard Shaw y John Holliman permanecieron en Bagdad mientras comenzaban los bombardeos estadounidenses sobre Irak. Millones de espectadores siguieron en directo el inicio de aquella guerra. La televisión había entrado en la era de la información continua.
Antes de lanzar CNN, Turner construyó desde Atlanta el embrión de uno de los mayores imperios mediáticos del siglo XX. Aunque nació en Cincinnati en 1938, creció en Georgia y convirtió Atlanta en el centro de sus operaciones, cuando la ciudad aún estaba lejos de ser la capital empresarial y televisiva del sur de Estados Unidos.
Tras el suicidio de su padre en 1963, heredó una empresa de vallas publicitarias y empezó a expandirse con una audacia poco común. Compró emisoras de radio y después una pequeña televisión local, Channel 17, prácticamente irrelevante, que transformó mediante una apuesta pionera: utilizar satélites y televisión por cable para llevar la señal mucho más allá de Atlanta.
Así nació TBS, Turner Broadcasting System, una de las primeras grandes cadenas nacionales de la televisión por cable estadounidense. Turner llenó la programación con películas antiguas, deportes y contenidos baratos, pero entendió antes que muchos ejecutivos de Nueva York o Los Ángeles que el cable iba a romper el dominio de las grandes cadenas tradicionales en abierto.
Para garantizar una programación constante también compró los Atlanta Braves de béisbol y los Atlanta Hawks de baloncesto. Integró deporte y televisión en un mismo negocio cuando esa fórmula todavía parecía arriesgada.
En Atlanta instaló después los primeros estudios de CNN. La ciudad, sede también de Coca-Cola y de los Juegos Olímpicos de 1996, terminó convertida gracias a él en uno de los grandes centros mediáticos de Estados Unidos. Allí levantó una cadena que acabaría siendo imitada y adaptada en todo el mundo.
El auge de Turner no se entiende sin la expansión de la televisión por cable en Estados Unidos. Nacida entre finales de los años cuarenta y los cincuenta para llevar señal a zonas rurales o montañosas donde las antenas normales no recibían bien las emisiones, acabó transformando todo el negocio televisivo.
A diferencia de la televisión tradicional, gratuita y emitida por ondas abiertas, el cable enviaba la señal mediante conexiones físicas directas a las casas de los abonados. El espectador pagaba una cuota mensual para acceder a más canales y mejor calidad de imagen.
Ese modelo permitió crear canales especializados de noticias, deportes, cine o dibujos animados sin depender de las limitaciones de las grandes cadenas nacionales. Más ancho de banda significaba más oferta, más segmentación y más horas de emisión.
Durante décadas, la televisión estadounidense estuvo dominada casi por completo por tres cadenas gratuitas: ABC, NBC y CBS. Turner entendió antes que muchos que el cable podía romper ese dominio y abrir la puerta a contenidos permanentes para audiencias específicas. CNN fue la consecuencia más audaz de esa intuición.
El 1 de junio de 1980, la presentadora Lois Hart dio la primera noticia de un ciclo informativo que aún dura: «El presidente Carter ha llegado a Fort Wayne, Indiana, para visitar al líder de los derechos civiles Vernon Jordan». Desde aquel momento hasta que Wolf Blitzer anunció la muerte de Turner este 6 de mayo pasaron casi 46 años: 16.775 días, más de 402.000 horas de televisión ininterrumpida.
Los primeros años estuvieron marcados por burlas de la competencia, problemas técnicos, errores en directo y limitaciones presupuestarias. Muchos ejecutivos de las grandes cadenas consideraban imposible llenar 24 horas diarias de noticias. La cadena emitía durante horas con equipos reducidos y periodistas jóvenes mientras Nueva York seguía dominando el prestigio informativo. Turner dormía a veces en su despacho de Atlanta, obsesionado con sacar adelante una idea que casi nadie creía viable.
La apuesta terminó cambiando el periodismo televisivo. CNN retransmitió en directo la caída del Muro de Berlín, el colapso de la Unión Soviética, las guerras de los Balcanes y, el 11 de septiembre de 2001, los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono. También cubrió el desastre del transbordador Challenger en 1986, la persecución policial de O.J. Simpson en 1994, el escándalo Clinton-Lewinsky, las guerras de Afganistán e Irak y décadas de elecciones presidenciales estadounidenses.
Ese fue el legado central de Turner: haber convertido la noticia en un flujo permanente, inacabable. Hasta CNN, la televisión informaba a horas determinadas. Después de CNN, el mundo empezó a esperar que la información estuviera siempre disponible.
Su imperio terminó incluyendo TNT, Turner Classic Movies, Cartoon Network, CNN International, HLN y WTBS, además de los Atlanta Braves y los Atlanta Hawks. Televisión, deporte y entretenimiento quedaron integrados bajo una misma estructura empresarial que él dominaba.
En 1996 vendió Turner Broadcasting a Time Warner por unos 7.300 millones de dólares. La operación lo hizo aún más rico, pero también lo alejó poco a poco del control de la empresa que había construido. Con el tiempo admitió que perder el control de CNN había sido uno de los grandes errores de su vida y siguió describiendo la cadena como su mayor legado profesional.
Un filántropo fuera de la televisión
Fuera de la televisión, Turner fue navegante de élite y defendió la Copa América de vela en 1977. En 1997 prometió donar 1.000 millones de dólares a proyectos vinculados a Naciones Unidas, una de las mayores donaciones privadas de la época. Terminó de completar ese compromiso en 2015, pese a las pérdidas sufridas tras el colapso de la fusión entre AOL y Time Warner.
También se convirtió en uno de los mayores propietarios de tierras de Norteamérica, con cerca de 800.000 hectáreas, y dedicó parte de su fortuna a proyectos de conservación ambiental y recuperación del bisonte americano.
Su vida personal mantuvo siempre una enorme visiblidad pública. Se casó tres veces y su relación más conocida fue con la actriz Jane Fonda, con quien formó una de las parejas más famosas de Estados Unidos durante los años noventa.
En sus últimos años sufrió demencia y se retiró de la primera línea empresarial, aunque mantuvo su actividad filantrópica y conservacionista. Le sobreviven cinco hijos, 14 nietos y dos biznietos.
