Jesús tiene sed de ver al pueblo feliz y no oprimido por políticos, dice la iglesia Católica
La reverenda madre Zoila María Mercedes López centró este Viernes Santo la quinta palabra del Sermón de las Siete Palabras en un llamado a mirar el sufrimiento de Cristo reflejado en los dolores sociales del país.
Al comentar el “Tengo sed” de Juan 19:28, pronunciado en la Catedral Primada de América, sostuvo que esa expresión de Jesús no remite solo a una necesidad física en la cruz, sino también a una sed profunda de amor, paz, igualdad, justicia y dignidad.
Durante su reflexión, la religiosa afirmó que Cristo “no era un teatro, era sed de verdad”, al describir a Jesús con “labios resecos” y “garganta seca”, “golpeado y deshidratado tras la pasión”.
Sor Zoila señaló que Jesús se hace solidario con “tantos sedientos de nuestros pueblos”, entre ellos los enfermos que han perdido la esperanza, quienes reclaman servicios públicos “más dignos y equitativos”, así como inmigrantes, mujeres y niños que, afirmó, “siguen sedientos de respeto a la vida y a la dignidad humana en todas sus dimensiones”.

La religiosa también puntualizó cuestionamientos a los políticos en uno de los pasajes de su intervención, afirmando que Jesús tiene sed “de ver a mi pueblo feliz y no oprimido por unos políticos que se sirven del pueblo y no que sirvan”
Otro de los énfasis de la quinta palabra estuvo en la violencia contra las mujeres. Sor Zoila lamentó los “reiterados feminicidios de nuestro país que parece no terminar” al tiempo que lamentó los niños que quedan huérfanos, sin respuestas ante la muerte de sus madres y, en algunos casos, con sus padres encarcelados.
“Esa sed de Jesús, sed de familia que respete la vida, que esos niños que vean alegre a sus padres y no huérfanos de madres muertas y padres encarcelados”, pronunció.
La reflexión incluyó además una exhortación a los jóvenes, a quienes describió como sedientos de Dios, de valores y de referentes verdaderos, en medio de una “gran falta de identidad”.
Cuestionó que muchos busquen calmar su vacío “en otras aguas que no quitan la sed” y advirtió sobre la pérdida de sentido de vida, la desconexión interior y las salidas desesperadas frente al dolor.
Sor Zoila también agregó en su lectura la soledad contemporánea. Dijo que la voz de Jesús sigue resonando en personas “llenas de soledad, pero vacías de compañía”
Antes de concluir su palabra, la religiosa presentó a Cristo como fuente de “agua viva” para quienes se acercan con fe y sostuvo que los creyentes no pueden ser indiferentes al sufrimiento ajeno.
